La Hija del Zombie, Lucha Libre

Cómo es dedicarse a la lucha libre en Guatemala siendo mujer

“La Hija del Zombie” es la menor de tres hermanos y forma parte una dinastía encabezada por El Zombie, un luchador guatemalteco con más de treinta años de experiencia sobre el cuadrilátero.

Su hermana, Lady Zombie, se inició en la lucha hace poco más de diez años, cuando aún era menor de edad; su hermano, conocido como Zombie Jr, se integró cuando cumplió 22 y finalmente ella decidió practicar el deporte a los 24. Cuando empezó a asimilarse como una luchadora no quería un nombre que la relacionara con su familia, sobre todo con su papá porque una trayectoria como la suya pesa mucho y genera expectativas y presiones. Sin embargo, sus promotores insistieron en la idea de que la más pequeña de la familia de El Zombie se subiera a lona, llamaría la atención del público.

A pesar que miraba luchar a su papá desde pequeña y visitaba las arenas con frecuencia, no era suficiente para prepararse para el encuentro en carne propia con este deporte.  Su entrenamiento inició con actividades como correr, bajar y subir gradas y hacer sentadillas para mejorar su condición, tener aire y ser más fuerte.

También aprendió técnicas para vencer a sus contrincantes, a pararse firme para contrarrestar los empujones y golpes, y hacer saltos mortales desde las cuerdas. “Al principio me daba miedo hacer los saltos. Me saqué el aire varias veces al caer, me golpeé las rodillas, los hombros y los codos, pero la disciplina y mi gusto por la adrenalina que sentía me hicieron continuar”.

Otro de los retos que enfrentó al inicio fue que la participación del género femenino en esta disciplina no es muy común, así que tuvo que entrenar exclusivamente con hombres, a quienes la diferencia de género no les causaba empatía ni consideración. Mientras que existen más de cien hombres que practican el deporte, hay apenas nueve luchadoras activas en el país.

Después de tres años de carrera, La Hija del Zombie se ha enfrentado a todas sus oponentes y tras ganar el Campeonato AIWA en julio de 2017, posee el título de la mejor luchadora de Centroamérica. La competencia está avalada por la Federación Mundial de Lucha Libre y el Consejo Mundial de Lucha Libre y en ella venció a Metálica, una deportista salvadoreña con 16 años de experiencia. Además de un cinturón que materializa el preciado título, obtuvo la primera cabellera femenina en Guatemala, que al igual que las máscaras, son un trofeo característico de esta disciplina. Hasta la fecha ha defendido el título tres veces y la próxima ocasión será este 20 de enero en Costa Rica.

La luchadora recuerda este triunfo con orgullo, pero también tiene presente las lesiones que le causaron en ese combate. Me cuenta que cuando llegó a su casa le dolía la cabeza y no podía distinguir entre la sangre y el color rosa de su pelo. Y al preguntarle sobre la postura de sus padres contesta que El Zombie no le dijo que no luchara, pero tampoco la alentó ni a ella ni a sus hermanos para que lo hicieran. “Creo que trató de mantenernos al margen porque sabe lo duro que es. Mi mamá va a las peleas, pero se enoja rápido y dice que cómo es posible que las zarandeadas que no nos dio ella, nos las viene a dar alguien más, pero sí nos apoya. Cuando he caído cerca de donde ella está, la he escuchado animarme para que me levante y continúe la pelea”. Actualmente, toda la dinastía de El Zombie lucha en la Arena Guatemala México, una de las tres arenas activas de la Capital.

Que la lucha libre carga con algunos estigmas no es un secreto. Hay gente que piensa que todo es una pantomima, pero al escuchar las experiencias y ver las fotos de las lesiones de La Hija del Zombie, puedo asegurarles que no lo es. Hay otros que piensan que las mujeres que la practican son solamente rudas y no tienen prácticas como maquillarse y cuidarse la piel y el cabello, pero ella rompe con este ridículo estereotipo y pone especial cuidado a su físico y a los trajes que usa para desenvolverse en el cuadrilátero.

Su vida fuera del ring es bastante común: es madre de dos hijos y trabaja como asesora de ventas porque en nuestro país no se puede vivir de la lucha libre cuando el pago por cada pelea varía entre cien y trescientos quetzales.

También me comenta que procura que las personas que conoce, ajenas al deporte, no se enteren que se dedica a esto para evitar provocaciones o intimidar a la gente. Sin embargo, en algunas ocasiones le ha resultado inevitable revelar su identidad, como por ejemplo cuando llegó con puntos en la cabeza después de un combate y su jefe pensó que sufría de violencia familiar, o cuando tuvo que ser suspendida por el IGSS durante cuatro meses a causa de una lesión grave en la rodilla.

Actualmente esta deportista entrena tres veces a la semana durante dos horas y media, tiene combates todos los domingos en la Colonia Ciudad Real, en la zona 12 de la Capital y sueña con viajar a México a poner el nombre de nuestro país en alto. Su talento y pasión por la lucha libre son evidentes, así que estoy segura que a La Hija del Zombie le esperan muchos triunfos más.

Astrid Morales

Soy una veinteañera que edita textos durante el día y busca historias invisibles por la noche. Amante del cine independiente, los vinilos, la fotografía. Me gustaría vivir en un mundo que se vea como una película de Wes Anderson y suene a Kraftwerk.