Little India

Little India: un paraíso de sabores exóticos en Guatemala

Hay algo mágico en probar comida de distintas partes del mundo. Es como viajar sin necesidad de hacer nada más que tener la mente abierta y el paladar dispuesto a experimentar con sabores nuevos. El atractivo visual de los platillos y la idea de saborear la característica sazón de la comida de India me llevaron a un sitio que aunque a penas lleva un par de meses abierto, ya está dando mucho de qué hablar.

Little India está en Gourmet Center (Boulevard Los Próceres 8-50, zona 10) y es muy fácil distinguirlo entre el resto de locales del lugar: elefantes, lámparas, cuadros, figuras propias de la cultura, alfombras y un papel tapiz único fueron elegidos con el mayor cuidado para acompañar la aventura gastronómica de los clientes del lugar.

El sitio tiene tres áreas: una en el exterior que puede ser reservada para eventos, el primer nivel que, salvo a la decoración, es como cualquier lugar, y el segundo, donde podés encontrar mesas al estilo tradicional, en las que tendrás que sentarte entre media hora y 45 minutos -o más- sobre las piernas, al estilo práctica de yoga. *Son bastante cómodas, así que cero clavos.

Entradas, platillos horneados, fritos, de lentejas, vegetarianos, especiales y principales, bebidas y postres integran el menú del lugar. Cardamomo, yogur, menta, azafrán, jengibre y especias de la India son el denominador para varios de los platos, así que desde el inicio supe que estaba a punto de enfrentarme a una bomba de sabor.

Aunque debajo de los nombres hay un texto en el que mencionan algunos ingredientes o un poco del proceso de preparación de los platos, el personal siempre está listo para responder cualquier duda, y podés contarles sobre tus gustos para que te vayan orientando hacia la mejor opción para vos.

Empecé mi aventura con un lassi, una bebida a base de yogur con fruta que resultó ser bastante refrescante.

Si tenés la idea de que no sos bueno tolerando el picante o la comida muy condimentada y asociás la cocina india con eso, tengo buenas noticias para vos: aquí podés solicitar que te sirvan tu orden sin picante o algún ingrediente en especial.

Yo pedí una porción de chana masala (garbanzos con tomates, jengibre y cilantro) y panner lababdar (queso cotagge en salsa espesa de tomates y cebollas). Mi carnívoro acompañante se decidió por uno de los platos tradicionales de la India, el Chicken Tikka Masala (pollo deshuesado marinado en yogur, ajo y especias, cocinado en un horno de barro). De tomar elegimos una limonada con menta y un frozen de fresa.

Un steam rice (arroz simple al vapor), raita (yogur mezclado con cebollas picadas, tomate y pepino) y paratha (pan relleno de vegetales mixtos) fueron nuestras elecciones para compartir, y aligerar los sabores.

Todo llegó en unos platitos de bronce que resultaron ser algo engañosos porque parecen pequeños, pero les cabe mucho. Habían olores que no pude identificar, pero eran tan intensos que me despertaron todavía más el hambre.

Serví un poco de todo en mi plato. Intenso, diferente, delicioso y natural, así lo defino. No hay nada que se la parezca.

Las texturas, los contrastes entre la frescura del raita y la sazón de los platillos, la sencillez del arroz blanco y lo rico pero liviano del pan con vegetales fueron la fórmula para una ecuación que resultó en un almuerzo que esperaba que no tuviera fin.

Mi recomendación es que vayás en grupo para que podás probar muuuuuuuchas opciones y alternar entre carnes que pueden ser pollo, pescado o cordero, vegetales, arroces sencillos como el blanco al vapor o una opción con cilantro fresco (jeera rice), ¡y por favor no olviden el pan!, el de vegetales (paratha) y el de queso (cheese naan) son increíbles.

Para ver el menú completo y los precios, hacé clic en este enlace. Además, te dejo los horarios por si ya tenés fecha para ir a dar una vuelta: martes a jueves, de 11 30 am a 3 pm, y de 6 pm a 10 pm; viernes y sábado, de 11 30 am a 10 pm; domingo, de 11 am a 8 pm.

Si querés más información, seguilos en sus redes sociales.

Astrid Morales

Soy una veinteañera que edita textos durante el día y busca historias invisibles por la noche. Amante del cine independiente, los vinilos, la fotografía. Me gustaría vivir en un mundo que se vea como una película de Wes Anderson y suene a Kraftwerk.