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Esto es lo que tenés que comer si vas a la Feria de Jocotenango

Ir a la feria es de esas actividades que tenés que hacer al menos una vez en la vida, incluso si no te gustan las aglomeraciones. Los colores, las luces, la gente y la comida hacen de este evento algo digno de esperar y visitar cada año. Como es costumbre, la feria se encuentra en el Hipódromo del Norte, en la zona 2 de la Capital.

Hoy caímos y nos dimos cuenta que el parqueo es gratuito, así que estaba topadísimo, pero nosotros estábamos tan decididos a comer en la feria que caminamos desde donde nos dejó el taxi, en el Parque Morazán.

La bienvenida nos la dieron un montón de globos de princesas y superhéroes, y el olor a elote recién asadito.

Los primeros puestos de la feria son nuestros favoritos porque es justo el área de comida típica con chuchitos, enchiladas, tostadas, rellenitos y atoles. Los colores chillantes de los rótulos, el olor y el “pase mamita” captaron nuestra atención. No pasaron ni 5 minutos y ya teníamos las manos ocupadas.

Lo primero que comimos fueron rellenitos (Q6) y unas tostadas (Q5 o Q6, según el puesto) de frijol y otras de guacamol con cebollita, queso, perejil y un chorrito de salsa. En ese lugar también había atol, pero como sabemos que llena, mejor pedimos una naranjada y seguimos directo a un puesto de elotes locos (Q7- Q10, según el puesto).

Desde lejos se les ve el humito. Los pedimos con salsa, mayonesa y queso (también le podés agregar mostaza y chile). Estaban tan buenos que no nos importó que estuvieran tan calientes.

Para eso a penas habíamos recorrido la primera cuadra de la feria, así que decidimos tener un poco de paciencia, seguir caminando y no caer en el primer puesto que se nos atravesara con una comida distinta, porque variedad es lo que menos le hace falta a esta feria.

Nos propusimos llegar al menos hasta el resbaladero gigante antes de comer otra cosa, pero en el camino la tentación fue inevitable. Encontramos poporopos (Q5), nachos con queso (Q10), pizza (3 porciones por Q10), licuados de frutas (Q8 – Q10) y ondas así, pero aunque se veían buenas, nosotros estábamos en busca de algo “más de feria”.

¿Qué si llegamos al resbaladero sin comer?, no. Cerca de donde empiezan los juegos mecánicos nos topamos con puestos de garnachas y varios que tienen bolsas de chicharrines a Q5. Las garnachas las venden en porciones de 8 a Q50, 12 a Q75 y algunos locales tienen de 16 a Q100. Te las dan recién hechas, la carnita caliente, cubierta de salsa y bien sazonadas. Se veían tan buenas que tener que tomarles fotos antes de comérnoslas fue un tipo de tortura.

Pasamos a la par de la rueda de Chicago, seguimos caminando hasta el resbaladero y ahí estaban unos elotes asados (Q5) que si les llamamos “gloriosos”, nos quedamos cortos. Pedimos uno bien quemadito y otro a penas asado y los acompañamos con limón. Los dos estaban perfectos.

Por ahí nos encontramos a unos amigos que tienen otro ritual cuando van a la feria. Para ellos, tomarse la foto subidos en un caballo con esos fondos donde hay una guacamaya del mismo tamaño de un avión, un montón de montañas, jugar a la lotería y probar suerte para ganarse unos vasos con decoraciones bien coquetas de frutas o flores y a lo mejor comer algo, es el hit. Nos les pegamos para dar una buena caminada y esperar a encontrar algo más que nos llamara la atención.

Dos horas después íbamos para afuera con burbujas, un peluche feo y un llavero gracias a nuestras habilidades de pesca y tiro al blanco. Si se animan a disparar con los rifles, aguas con un juego donde hay un Spider Man que mide un metro y algo. No recordamos por donde está y tampoco les diremos que es lo que pasa, pero si lo ven y uno de sus amigos participa alisten su teléfono. -De nada-

Nuestro sentido de ubicación no es muy bueno, pero para nuestra suerte, terminamos por otro de los pasajes que tiene la feria y cerca de donde está el mapa en relieve encontramos puestos de churros. Venden de dos tipos, los típicos de feria que son gruesos y otros conocidos como “churros mexicanos”, que son delgados. Ninguno de los dos va relleno, pero tienen azúcar y si realmente te gusta lo dulce, podés escoger entre chocolate, leche condensada o sirope de fresa para acompañarlos. Probamos los dos (a Q10 cada opción) y para nosotros, ganan los mexicanos.

La feria termina el próximo domingo 20 y estos son los horarios:

Además de llevar efectivo en billetes pequeños, te aconsejamos ir sin desayuno o almuerzo, para que igual que nosotros, podás darle una verdadera fiesta gastronómica a tu paladar.

Los Gordibuenos

Él es amante de los atoles y ella es creyentes de los chuchitos. Nada les gusta más que sacarle filo al tenedor, empuñar una cuchara y probar nuevos sabores.