10547668_960796690608235_3901250944937271664_n

El fundador del street punk en Guate nos cuenta su historia

Sonidos fuertes y rápidos provenientes de una batería, guitarras estridentes y en la voz de Héctor “anarquía y protesta en el corazón”, me demuestran que en Guatemala el punk no está muerto.

Sentados en una banca de la Plaza El Amate, Héctor –que es vocalista de la banda de punkWarning”– me cuenta que este es un movimiento surgido en Inglaterra a finales de los años 70 y que se caracteriza por tener melodías muy simples, compases rápidos y letras de protesta ante la imposición de reglas.

El nombre punk se deriva de un término inglés despectivo, el cual tiene dos formas de uso: una es para denominar a la basura o los desechos y otra para referirse a los vagos.

Esta palabra se asoció rápidamente a este movimiento porque sus seguidores están en contra de las imposiciones sociales, como los compromisos que el trabajo o los gobiernos aplican a los ciudadanos. Además, en muchos casos, expresan una conducta de odio y resentimiento hacia una sociedad que no los comprende y a la vez los discrimina.

Actualmente la palabra punk tiene otro significado, ya que expresa la necesidad de dar una opinión libre y sin miedo a posibles represalias por parte de los gobiernos o sistemas culturales y sociales que imponen un modelo de vida. (La historia del punk, Valentina Ivaylova)

Foto por Union Stricken

Los punks, como se les conoce a los seguidores de este género, tienen una manera poco usual de vestir, caracterizada por ropa rasgada, chaquetas con parches y accesorios con púas. El peinado que la mayoría utiliza es el mohawk, que consiste en un corte rapado de los lados y una franja de pelo larga al centro, como una cresta.

Según Ivaylova, el anarquismo, la independencia y el ateísmo son las principales filosofías en las que se basa el pensamiento punk, razonamientos que según la sociedad crean una conducta irreverente y agresiva. Pero las mayores influencias del punk provienen de los pensamientos filosóficos de izquierda, los cuales están en contra del sistema capitalista. La mayoría de bandas punk comparten un ideal anti-autoritario y anti-comercial que reafirma su sed de justicia e igualdad.

Pero para Héctor el punk es su forma de pensar y actuar desde que tenía 8 años. Ahora tiene 46 y recuerda que, de niño en su natal San Cristóbal Totonicapán, las brigadas de ayuda internacional que vinieron al país luego del terremoto del 76 dejaban los radios encendidos en sus descansos y ahí podía escuchar canciones de Ramones, Sex Pistols y The Clash que le marcaron la vida.

A raíz de este primer encuentro, Héctor se interesó tanto en la música que se hizo amigo de algunos de los voluntarios internacionales que llegaron a Toto, para que le tradujeran las letras de los temas.

A los 12, Héctor viajaba seguido a la capital para visitar a sus hermanos mayores, José Luis y Carlos. Ellos migraron desde Totonicapán porque a sus papás les daba miedo que los obligaran a prestar servicio militar. “Las bandas que conocí aquí en la capital eran de street punk. Este género es más intenso, sus sonidos son más sucios y callejeros. Recuerdo que en esos viajes me compré una playera de “The Exploited”.

Por lo general las letras del street punk hablan de violencia, drogas, fiestas, relaciones personales y la problemática que viven las personas por culpa de los gobiernos. Por estas causas el género no es bien visto por la sociedad, la cual piensa que sus seguidores son unos desadaptados sociales y crean el ridículo estereotipo que todo aquel que siga el punk debe ser discriminado y excluido. Sin embargo, y ante eso, las bandas más representativas de este tipo son: G.B.H, Oneway System y Abrasive Wheels.

En el 84, a los 14 años, Héctor se mudó a la Capital con un objetivo en mente: fundar una banda de street punk. Pero para ese entonces Guatemala aún no estaba preparada para escuchar una propuesta de punk y mucho menos se pensaba que alguien sería capaz de retar al gobierno por temor a represalias.

Cuando él vino a la ciudad encontró un panorama diferente al del interior. Los efectos de la guerra eran casi desapercibidos y lo que estaba de moda era la música disco y el breakdance. Al entrar al colegio conoció a dos chavos que también compartían el gusto por la música y los ideales del punk con los que Héctor se identificaba. Juntos formaron la primera banda de este género en el país.

Al principio todo este movimiento se gestaba de forma clandestina, Héctor y su banda ni si quiera tenían un nombre y tocaban en escenarios improvisados o en los garajes de algunos amigos. No fue hasta el 94 que, cansados de no tener una identidad, le pusieron “Warning” al proyecto, por las calcomanías de peligro que traen los aparatos eléctricos.

Ya con un nombre establecido, empezaron a presentarse en conciertos de trash metal y black metal, que en Guatemala tenían mucho auge. El punk no fue bien recibido, así que tuvieron que organizar sus propios stage punk.

Armar la escena fue difícil porque no había otra banda de punk. Warning invitaba a bandas de grunge para que llegara gente a sus conciertos y se sumaran al movimiento.

Este se consolidaba cada vez más, pero en el mejor momento de la banda y a punto de cerrar la carrera de Ingeniería en Sistemas en la Universidad de San Carlos, Héctor tuvo una mala experiencia. En esa época formaba parte de la Asociación de Estudiantes y se dedicaba a denunciar el mal uso de los fondos donados por organizaciones internacionales, además de componer los temas Estado fallido y Falsa Esperanza de Warning. El resultado fue que cuatro hombres lo subieron en un carro, lo golpearon, amenazaron y dejaron tirado en la banqueta del Hospital General San Juan de Dios. Después de eso y al enterarse que cuatro de sus compañeros de la asociación habían desparecido, Héctor pasó 2 años encerrado en su casa.

Hasta la fecha él no sabe exactamente por qué fue atacado, pero esa situación no le impediría continuar con sus ideales de lucha y protesta. Retomó su proyecto musical en el 97 con nuevos integrantes. En esa época la escena había crecido y había nuevas bandas de hardcore punk como “Bombardero” y “Fuerza X”. La filosofía de estas agrupaciones no coincidía con la ideología de Warning, ya que sus integrantes formaban parte de la cultura straight edge, que es un estilo de vida en el que se fomenta el orden, la disciplina y la cero tolerancia a los vicios de las drogas y el alcohol.

Para sorpresa de Warning, en el 2006 surgieron “Las jornadas de Kaos”, unos toques organizados por la banda “Los Destapados”. El punk por fin sonaba y rompía las reglas de una sociedad conservadora.

Union Stricken, Sudor de Huevos, Los Nadie, Desvergue y Trinky eran algunas de las otras bandas que sonaban en ese momento.

Con el pasar del tiempo la escena ha tenido muchos altibajos, ya que mientras surgen nuevas propuestas, otras se desintegran. Ahora, finalmente Warning y el movimiento punk en Guatemala están consolidados. La intención de Héctor continúa siendo contextualizar el punk en nuestro país y usarlo como una herramienta de crítica social. “Para continuar tenemos que seguir dentro de la escena haciéndole huevos, aunque esta sociedad nos discrimine. Stage Punk hasta el final”, puede escucharse en Stage Punk, la canción más reciente de Warning.

Actualmente los stage punk se hacen una o dos veces al año y Héctor, en el día a día, se dedica totalmente a atender su local de piercings en El Amate.

Ensaya con su banda cada 15 días, porque todos los integrantes tienen carreras aparte. Él con su local, el baterista hace arte en duroport y el bajista es maestro de música en un colegio. A pesar que ahora la sociedad es más abierta, los tres han tenido clavos con la policía por su estilo de vestir. Los otros dos músicos tienen que seguir las normas de sus trabajos para evitar problemas y Héctor dejó atrás su mohawk.

En Guatemala no existe una tienda que venda exclusivamente accesorios punk. Cada integrante de este movimiento se viste como quiere y puede. Muchos compran ropa básica y la transforman con parches, púas y cortes. Héctor sueña con abrir una tienda de música y accesorios punk, y mantenerla un tanto under. “Para mí tener un negocio enfocado en la escena punk y desear que no sea popular es algo contradictorio, pero no quiero venderle a nadie solo para que se vea bonito sin que conozca los fundamentos del género.

El punk no es un simple género de mercado creado por una moda y promovido por la industria. Tiene raíces, historia y precedentes con viejas y nuevas generaciones que lo han formado y lo están manteniendo. Ahora se organizan conciertos y además de las bandas locales, vienen otras de El Salvador y Costa Rica. Pero yo no he dado nada por concluido, mientras yo esté vivo te puedo decir que seguiré manteniendo vivo el punk en Guatemala”, finaliza el músico.

Fuente: Héctor Mazariegos, vocalista y fundador de la Banda de Street Punk Warning, Fan Page, Warning – Punk Gt,  Fan Page Union Stricken, El punk como resistencia: el arte, el estilo de vida y la acción política del movimiento como camino para crear un nuevo mundo, Valentina Ivaylova, Universidad Pompeu Fabra, Barcelona España.

 

Gerber Consuegra

Mi inspiración proviene de escuchar DnB a todo volumen. Además, me gusta contar historias increíbles pero ciertas. ¿Cuál es la más insólita? Leeme para averiguarlo.