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Estas escritoras guatemaltecas te ayudarán a entender el feminismo

Las agresiones psicológicas y físicas, discriminación y violación de derechos humanos hacia la mujer existen a nuestro alrededor, en cualquier ámbito: en el trabajo, en la calle y en los hogares mismos. A partir de estas desigualdades en el trato nació el feminismo, un movimiento social que busca la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Guatemala ha vivido en su historia épocas tortuosas y sangrientas que propiciaron la represión y en la segunda mitad del siglo XX estos hechos provocaron el surgimiento de una literatura femenina que se atreve a denunciar y expresar esa necesidad de la mujer de ser considerada y tomada en cuenta en los distintos círculos políticos, sociales e intelectuales.  Gracias a escritoras como Luz Méndez de la Vega y Ana María Rodas se abrieron nuevos espacios y enfoques de la visión de la mujer respecto a su realidad y su papel en la sociedad, y son un referente para comprender hoy en día cómo se ha tratado el feminismo en la literatura guatemalteca y lo que busca expresar.

LUZ MÉNDEZ DE LA VEGA

Fue periodista, ensayista y docente universitaria, sin duda alguna, una de las mujeres feministas más influyentes que trazó su letra por la emancipación de su género. Nació el 2 de septiembre de 1919 y falleció el 8 de marzo de 2012  a los 92 años, coincidiendo con la fecha en que se conmemora el Día Internacional de la Mujer.  Recibió el Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias” en 1994 y la Medalla Pablo Neruda de Chile en 2004.

“Primaveralmente envejecidas por tempranos agobios, bajo el güipil florido y el chal polícromo, madres-niñas, entre el verdor de los caminos han ido dejando perdidas risas… Y, este adelante… sin embargo, lleva como cetro de su miserable dominio, en el relampagueante machete’’. Este es un fragmento del poema Estampa guatemalteca que representa a la familia indígena caminando: el hombre adelante, la mujer atrás. Trata sobre la condición de las mujeres en el área rural en donde el machismo se hace aún más evidente, disfrazado muchas veces como una costumbre, pero en donde también ellas deben luchar por sacar adelante a sus hijos y trabajando en iguales condiciones -o quizá peores- que sus parejas, devaluadas y explotadas por su condición de género, social y económico.

ANA MARÍA RODAS

Es periodista, poeta, narradora y crítica literaria que fungió como ministra de Cultura y Deportes en un corto período (2015-2016). Nació el 12 de septiembre de 1937, fue galardonada con el Premio de Libertad de Prensa en 1974 y Premio Nacional de la Literatura “Miguel Ángel Asturias” en el 2000.

Su libro Poemas de la izquierda erótica (1973) ha generado polémica ya que es sinónimo de revolución, de feminidad más que del feminismo y pasión más que del erotismo. Con estas letras del poema III del libro evidencia su compromiso feminista del lado del erotismo y de discurso crítico que plantea la problemática del sexo: “Asumamos la actitud de vírgenes, así nos quieren ellos. Forniquemos mentalmente suave, muy suave, con la piel de algún fantasma. Sonriamos femeninas inocentes’’.

 

Como bien se menciona en el libro Para conjurar el sueño: poetas guatemaltecas del siglo XX, en los textos “Poemas de izquierda erótica” y “Eva sin Dios”, de Luz Méndez de la Vega, se observa la necesidad de ambas autoras por hablar sobre sus experiencias sobre temas con los que cualquier otra mujer puede sentirse identificada.

Este despertar de la conciencia femenina se manifiesta en distintas escritoras guatemaltecas que deciden hacer frente a las contrariedades de la época y por esto puede entenderse el feminismo en las distintas manifestaciones literarias, pues en ellas ponen de manifiesto los rasgos femeninos que caracterizan a la mujer, pero no bajo una visión romántica y sumisa encasillada bajo los estereotipos típicos de una sociedad machista sino como mujeres que al igual que los hombres piensan, se manifiestan, aman, sienten, desean, luchan y se rebelan. Son autoras que aprovechan la libertad de las letras y se manifiestan como seres fuertes y a la vez solidarias. Han abordado el tema del erotismo y el reconocimiento de sus cuerpos, sus miedos y el autoconocimiento.

Otras referentes de escritoras trasgresoras y francas son Margarita Carrera, Carmen Matute, Isabel de los Ángeles Ruano, Delia Quiñónez, Aida Toledo, Johanna Godoy, Jessica Masaya y Guisela López. La mayoría de estos libros los podés leer en la Biblioteca Nacional ubicada en la 5a. avenida 7-26 zona 1 o conseguirlos en las principales librerías y ventas de libros usados del país.

 

 

¿Por qué es importante hablar de feminismo?

La igualdad de derechos entre hombres y mujeres que engloba la búsqueda del feminismo es muy amplia, pero las más cuestionadas son las que se relacionan a la diferencia salarial, el acoso y la violencia contra la mujer:

LA GRIETA DEL SALARIO

Según el artículo 4 de la Constitución Política de la República en Guatemala, “todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos”, pero los salarios dicen claramente todo lo contrario.

Acorde al boletín  ”La situación de la mujer trabajadora en cifras” de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES) publicado en el 2014, muchas mujeres en el área rural ayudan a los cónyuges y a sus padres en las tareas agrícolas, pero solo los hombres figuran como trabajadores y proveedores del sustento de la casa.

Tomando de base el salario mínimo, también se indica que la desigualdad de ingresos rurales en mujeres es de Q1,470.00, mientras que en el área metropolitana es de Q2,930.43. La conclusión del informe es que aún desarrollándose en el mismo puesto y realizando las mismas tareas, los hombres pueden generar más ingresos que las mujeres.

El feminismo fomenta que los salarios sean equitativos para hombres y mujeres.

ACOSO EN LAS CALLES

No existe una mujer que no haya sido acosada de alguna forma, los piropos y silbidos han llegado al punto de normalizarse tanto, que mucha gente los considera un halago, pero en realidad son una agresión. El problema se debe a falta de educación y machismo de la sociedad, que hacen ver a la mujer como un objeto sexual.

En Guatemala existe un colectivo llamado Observatorio Contra el Acoso Callejero (OCAO) que tiene la misión de transformar la cultura violenta que considera el acoso como parte de la interacción en los espacios públicos, a través del reconocimiento y respeto a los derechos humanos. Si querés enterarte más sobre esta plataforma podés seguirla en Facebook.

El feminismo busca que las mujeres se sientan seguras en las calles. Que puedan pasar frente a un grupo de hombres sin sentir miedo o mentalizarse para “ser valientes y defenderse si fuera necesario”.

VIOLENCIA

Reducir la violencia hacia la mujer es uno de los retos más grandes y difíciles que tiene Guatemala.Según información del Ministerio Público (MP) en el 2017 se recibieron 51 mil 742 denuncias de violencia hacia la mujer, 877 mujeres murieron de manera violenta y 54 mil 114 menores entre 10 y 19 años quedaron embarazadas como consecuencia de violación sexual.

El feminismo rechaza cualquier tipo de violencia (física, sexual, psicológica) hacia la mujer.

Hasta la fecha aún hay personas que tienen ideas erróneas sobre este movimiento como por ejemplo, que se trata de una una visión que tiene un favoritismo hacia la mujer o  que se pretende posicionarlas por encima de los hombres, pero como se explicó antes, realmente se enfoca en que se reconozcan sus derechos y que se les provea de seguridad e igualdad de oportunidades.

 

Fuentes: Lidia Guerra, participante de la colectiva -OCAC; hola@ocacgt.org; Boletín: “La situación de la mujer trabajadora en cifras” de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales ASIES, teléfono: 2201-6300; libro Para conjurar el sueño: poetas guatemaltecas del siglo XX, Aida Toledo y Anabella Avecedo; Ministerio Público, teléfono: 2411- 9191.