pornografia

¿Se aprende algo viendo pornografía?

Hace unos días me surgió la idea de si la gente considera que aprende algo viendo pornografía. Qué les diré, a veces me cuestiono cosas bien random.

Lancé la pregunta en grupos de chats, a través de un estado de Facebook y en alguna que otra conversación cara a cara.

Lo que obtuve fueron risas incómodas, varios screenshots preguntándome si habían hackeado mis cuentas en redes sociales, mensajes privados con la respuesta porque les daba pena hacerlo en público y claro, también me dieron respuestas directas:

 

Luis – 26 años

“Que hay mil maneras de pagar una pizza”

Montserrat – 28 años

“A nombrar películas en cultura chupística”

Miguel – 32 años

“A siempre cerrar la puerta con llave”

Eunice – 27 años

“Que puedo eyacular”

María Luisa – 24 años

“Aprendí cosas kinky, que al final pueden hacer más divertido el acto”

 

Me respondieron poco más de 100 personas y casi todas coincidieron en que habían aprendido poses, pero otra constante fue que estaban conscientes de que no es más que una actuación que suele provocar expectativas falsas sobre la sexualidad.

Además, otros me hicieron el comentario que consideran que los afectó más de lo que “los ayudó” porque vieron cosas que les sacudió la mente -y no de buena manera-.

En esto último, la opinión de las personas comunes concuerda con la de profesionales expertos en sexualidad. Y es que no se trata de ser conservador o de mente cerrada, sino de comprender que la sexualidad debe ser vivida de forma sana.

Es normal que los seres humanos busquemos placer, experimentación y que no queramos tener una vida sexual aburrida o monótona. Sin embargo, existe una brecha entre el erotismo y la pornografía.

El primero consiste en representar al ser humano sexualmente activo, pero todo lo que representa se deja a la imaginación. Aquí las ideas son mucho más soft y “cuidadas” y pueden servirte para despertar el deseo, sin alterar tu mente.

Y el segundo concepto es básicamente, contenido sexual explícito que tiene por objetivo excitar a su receptor. Además del tono de las imágenes, lo que la caracteriza son las implicaciones negativas de verlas. Si bien podés creer que aprendés algo, la verdad es que entre otras cosas, estás exponiéndote a tener una percepción distorsionada de la sexualidad sana. 

 

¿Por qué la pornografía genera placer y hasta adicción?

Cuando una persona se expone a pornografía su cerebro se inunda de dopamina, un neurotransmisor conocido como la molécula de la recompensa y que personifica el placer y el deseo.

Según un estudio publicado por los doctores Simone Kühn y Jürgen Gallinat de la Universidad Charité (Alemania), esta sobreestimulación provoca adicción -una tan fuerte como la que generan las drogas – y la necesidad de obtener imágenes sexuales cada vez más insólitas y fuertes.

El sexólogo Margarito Castro asegura que la pornografía es una epidemia silenciosa que provoca grandes consecuencias a quien está expuesta a ella, como compartimentos agresivos de índole sexual, predisposición a la eyaculación precoz, promiscuidad sexual, ruptura de la unidad sexo-amor, afectividad superficial, percepción distorsionada de la sexualidad sana, etcétera.

La buena noticia es que la tormenta brutal de dopamina que provoca esta adicción puede ser reversible, mediante la eliminación completa de la exposición a la pornografía. Algunas personas logran hacer este cambio por sí solas, pero otras necesitan la asistencia de un psicólogo quien les provee de una terapia cognitivo-conductual, un tratamiento que tiene como objetivo ayudar a que el paciente cambie su forma de pensar y actuar respecto a la pornografía.

 

¿Cómo saber que se tiene un problema?

Según Castro, hay algunas señales que pueden indicar que una persona es adicta a las imágenes de escenas sexuales:

  1. Acceso frecuente y prolongado a fuentes de pornografía
  2. Reducir las horas de sueño o los tiempos de comida con tal de acceder a dichas fuentes
  3. Pérdida de interés en socializar
  4. Deterioro de la concentración
  5. Descenso del rendimiento laboral o en los estudios

Recordá que si bien es clave estimular la creatividad imaginativa al momento de la práctica sexual, es importante elegir de forma inteligente qué vas a consumir visualmente para lograrla.

 

Fuentes: Dr. Margarito Castro, sexólogo, castrogine@yahoo.es; “Investigación La terapia cognitivo – conductual”, Sociedad Española de Psiquiatría SEP,  sepsiq.org

Astrid Morales

Soy una veinteañera que edita textos durante el día y busca historias invisibles por la noche. Amante del cine independiente, los vinilos, la fotografía. Me gustaría vivir en un mundo que se vea como una película de Wes Anderson y suene a Kraftwerk.