Negligencia-médica

Relatos de personas que sufrieron negligencia médica

Sufrir de negligencia médica es algo que le puede ocurrir a todos, sin importar la edad y por supuesto, nadie está preparado para esto.

Probablemente pensés que estos casos son más sonados en los hospitales públicos pero tener la capacidad económica para pagar un servicio privado no te garantiza bienestar o que estás exento de sufrir una mala práctica médica.

En Guatemala la negligencia médica no es un delito como tal pero si puede ser apoyado por los artículos 1653, 1654 y 1655 del código civil de Guatemala.

Hace poco me enteré de un caso que me dejó literalmente helada. Después de eso decidí buscar más víctimas y estas son sus historias:

Le trataron mal una apendicitis y el resultado fue fatal

Un día “Ana” despertó con muchas molestias y dolores en el área del abdomen y lo primero que hizo fue tomar un té. Esperaba sentirse mejor pero ocurrió todo lo contrario, el dolor cada vez era más intenso y su mamá decidió llevarla al hospital.

El diagnóstico fue apendicitis pero le dijeron que su caso no era grave así que le dieron un tratamiento y la enviaron de vuelta a su casa.

Dos días después Ana empezó a sentirse mal de nuevo y decidió cambiar de hospital. Allí la ingresaron de emergencia y le practicaron una cirugía en la que le quitaron el apéndice y 45 centímetros de intestino.

Después fue trasladada al intensivo y a partir de ese momento el centro de salud empezó a dar respuestas negativas respecto al estado de Ana. La respuesta siempre era “estén preparados”.

Al cabo de un par de semanas ella falleció y el hospital se limitó a responder que el diagnóstico había sido apendicitis y que su cuerpo no se había recuperado bien. Todo ocurrió hace tres meses y hasta la fecha la mamá de Ana sigue convencida de que todo fue a causa de una mala práctica. No piensa poner una denuncia porque eso no le va devolver a su hija.    

Dio a luz y tuvo que regresar de emergencia

Carolina es madre de tres niños y maestra de primaria. Cuando estaba embarazada del último no tuvo ninguna complicación en el proceso hasta que llegó el momento del parto.

Los médicos de un hospital privado decidieron que lo mejor era practicarle una cesárea y después de dos de salir del quirófano, ella y su bebé volvieron a casa. Carolina guardó el reposo que le recomendaron y siguió todos los pasos al pie de la letra en relación a cuidados. Un mes y medio después, se empezó a sentir mal y a tener molestias que no había experimentado con sus dos embarazos previos. Los síntomas fueron empeorando hasta que finalmente, en compañía de su esposo, Carolina fue al hospital nuevamente. Cuando ingresó los médicos le detectaron “algo extraño” dentro de su matriz.     

En estado inconsciente ingresó de inmediato al quirófano y cuando se recuperó y preguntó qué le había pasado la respuesta fue que encontraron unas gasas dentro de su cuerpo. Estas estaban en su cuerpo desde que tuvo a su bebé y habían provocado una infección que provocó le quitaran la matriz.

Carolina siempre quiso una familia grande, de unos 4 o 5 hijos pero retirar su matriz no era algo opcional porque había un riesgo mortal. Lo más difícil para ella fue que durante su recuperación tuvo que permanecer alejada de sus hijos, incluyendo a su recién nacido.  

Madre e hijo llegaron juntos a un tratamiento, pero ya no salieron

Hace un año José de 14 años llegó a un hospital público para una visita de rutina en la que le realizaban un tratamiento para una falla renal crónica. Ese día salió de su sesión mucho más rápido que las veces anteriores porque el doctor no evaluó signos vitales al terminar. 

Él le contó a sus papás pero la familia no lo tomó a mal y volvieron a su casa ubicada en la zona 3. Llevaba a penas unas horas allí cuando comenzó a sentirse débil y a experimentar dificultad para respirar, y su mamá sin dudarlo lo llevó de regreso al hospital. Cuando llegaron una enfermera revisó los signos vitales de José y según ella todo estaba bien y lo trasladó al área de encamamiento.

Después de un rato otra persona lo chequeó y al hacerlo notó que su colega se había confundido: José no tenía presión arterial y siguiendo el proceso, llamó a la persona encargada y dio la orden de nebulizarlo. Luego de cinco minutos José sufrió un paro cardiorespiratorio, fue trasladado de inmediato a otra clínica en donde intentaron reanimarlo, pero ya era era tarde.

Luego de revisar su historial, los médicos notaron que en su segunda visita al hospital José ingresó con el triple de la dosis que se aplica en la hemodiálisis. Esto le causó una hemorragia cerebral y luego el paro. Si hubieran revisado signos vitales antes de que se retirara en su primera visita, la muerte de José hubiera podido evitarse.

José era hijo único y su mamá es diabética. La impactante noticia la dejó inconsciente y con un dolor que jamás va a poder aliviar. Se alejó por completo del resto de la familia y ellos no saben si decidió buscar justicia.

Ángela Jiménez

Soy bartender, emprendedora y mujer apasionada. Estudio ingeniería en informática y puedo comer pizza en cantidades industriales.