Serie Mindhunter

¿Es normal que te guste mucho ver películas o series de asesinatos?

La mente de los asesinos nos resulta tan enigmática, retorcida y llamativa, que a veces no podemos dejar de ver cuando se trata de series o películas relacionadas a temas criminales.

¿Qué vivieron para volverse tan insensibles? ¿Cómo diseñan los planes para realizar actos tan atroces y llevarlos a cabo -en algunos casos- sin ningún remordimiento? ¿Los criminales nacen o se hacen? ¿Qué los vuelve asesinos seriales?… y así, la lista de preguntas crece y series como Mindhunter y True Detective se vuelven un verdadero hit.

 

 

Los casos varían y no todos llegan a ser tan sonados y mediáticos como el de Charles Manson, por ejemplo, pero la atracción y morbo que generan es innegable.

Si te preguntás qué sucede con tu mente cuando estás expuesto a violencia, aquí tenés la respuesta: presenciarla estimula todo tipo de emociones que pueden ir desde la repulsión hasta el placer. El veredicto de cada persona es único porque la percepción de la violencia está sujeta a muchos factores, entre ellos la configuración neurológica e incluso factores sociales, pero el más determinante es la estructura base de personalidad.

 

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¿Por qué la violencia gráfica nos llama la atención?

Según una investigación realizada por la BBC, una de las explicaciones más provocativas del atractivo de los asesinos en serie es que nos permiten satisfacer nuestras fantasías más vengativas sin tener que actuar ni sentirnos culpables.

Cuando le pregunto al psicólogo Javier Ortiz por qué algunas personas sienten mucha atracción por este tipo de imágenes responde que “algunas personas” es una frase clave y que cada uno sabe cómo responder a esa interrogación. “Nos podemos enganchar a este tipo de películas o series por la identificación con el victimario, con el policía que lo persigue o con las víctimas. Hay ocasiones en las que no deseamos que el villano sea detenido”, comenta Ortiz.

También enfatiza que no es lo mismo ver una serie sobre asesinatos, que buscar videos de personas reales siendo abusadas o violentadas, porque cuando vemos series sabemos que todo lo que está en la pantalla no es más que ficción y normalmente muestran imágenes tolerables. “Si alguien busca satisfacción de forma compulsiva en ver sufrir a otros o en ver a alguna otra persona ejerciendo daño real, es señal de alerta”, agrega.

El psicoanalista Manuel Velásquez concuerda con esta última afirmación. “Es esperable que tengamos la capacidad emocional de tolerar este tipo de imágenes porque el ser humano tiene un nivel bastante primitivo que hace que la violencia hasta cierto grado nos parezca aceptable. El problema es cuando la violencia en sí misma, como por ejemplo la que ocurre en un linchamiento, le produce satisfacción a una persona. Esto implicaría un rasgo perverso”.

Además, explica que otro caso alarmante es cuando las personas perciben la violencia brutal como algo socialmente aceptable o normalizado; cuando se ve como una solución, una forma natural de resolver algún problema.

 

¿Se puede ser adicto a las imágenes de violencia explícita?

Acorde a Ortiz, no existe adicción a este tipo de fotografías o videos, pero sí hay personalidades adictivas y quien la tenga se puede enganchar a diversidad de objetos como el alcohol, drogas, parejas, o al ocio.

Toda adicción tiene una función, principalmente la identificación, el placer y la evasión, y se vuelve clínica cuando una persona ya no funciona socialmente por sostener apego con un objeto determinado.

Para la adicción, independientemente de su causa, existen muchos modelos de abordaje y se recomienda asistir a centros especializados en los que se pueda determinar cuál es el mejor tratamiento para un caso específico.

En resumen, si te llegan las series de detectives, asesinos o psicópatas porque te parecen entretenidas, todo bien. El clavo es cuando experimentás satisfacción u otros sentimientos positivos al ver que una persona le hace daño a otra; si reducís tus horas de sueño o si perdés el interés en socializar con tal de ver estas series o películas.

Fuentes: Javier Ortiz, psicólogo, construyo.psicología@gmail.com; Manuel Velásquez, psicoanalista, mvelasquez@entre-dichos.org

Astrid Morales

Soy una veinteañera que edita textos durante el día y busca historias invisibles por la noche. Amante del cine independiente, los vinilos, la fotografía. Me gustaría vivir en un mundo que se vea como una película de Wes Anderson y suene a Kraftwerk.