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Mynor nos cuenta cómo es alimentar a los tigres del zoológico

Mientras visitaba el zoológico La Aurora con mi familia llegaron a mi cabeza varios recuerdos de mi niñez: darle de comer a las jirafas siempre fue uno de mis sueños o estar a menos de 100 metros del cocodrilo. Sin embargo, al avanzar en el recorrido, cada vez me acercaba a mis animales favoritos: los felinos. Me volví loca al ver un hermoso tigre blanco, hasta que apareció Mynor Pérez, quién me comentó que era una tigresa.

Él es cuidador de los animales más vistosos del zoológico, aquellos que hacen que los niños corran a verlos. Le dije que no podía creer que conviviera y se metiera a la jaula de esos enormes tigres para darles de comer. Tenía mil dudas de cómo llegó a estar involucrado en este rollo, así que me peló un poco y le quité algunos minutos de su tiempo.

Mynor me contó que estaba en busca de trabajo porque quería generar algún ingreso, ya que debía mantener a su esposa e hija y tenía varios meses desempleado. Su mejor amigo, actual jefe, le comentó que existía una oportunidad para trabajar en el zoológico La Aurora y, sin más, aceptó. “Yo no sabía a qué iba, pero estaba bastante emocionado. Empecé cuidando a los animales de la granja y luego de un año me dieron la oportunidad de trabajar con los animales más grandes y peligrosos, como tigres, osos, lobos, jaguares y otros”, comenta.

Además, me contó que sus padres y abuelos se preocupan bastante por el trabajo que realiza, pues consideran que es muy peligroso. Su esposa e hija, en cambio, disfrutan compartir con él los recorridos por los laberintos del zoo. “Yo les explico a mis familiares que hemos llevado un proceso de entrenamiento bastante extenso y, sobre todo, que no tenemos contacto directo con estos animales, solo nos encargamos de trasladarlos de un cuarto a otro o apoyar al veterinario cuando lo necesita”, agrega.

Mynor también me contó que le encanta lo que hace, que se ha encariñado con el zoológico y con los animales desde que estaba en la granja y ahora que tiene la posibilidad de cuidar a animales más fuertes, no quiere hacer otra cosa más que eso. “Una de las experiencias que más me ha gustado es estar acá desde el nacimiento del tigre “Garfield”. Ahora, después de cuatro años, ya siento que hablamos el mismo idioma, me deja acariciarlo a través de las rejas y eso me emociona”, afirma.

Luego me explicó que los cuartos de los tigres están en el ala lateral de la jaula de exhibición y que hay espacio para 7 de ellos. Estas están hechas de hierro y malla resistentes, para que no logren atacar a los cuidadores.

Para que Mynor pueda alimentar a estos grandes y hermosos felinos, comenta que abre las habitaciones con una manecilla que da hacia la jaula de exhibición, al momento que todos están afuera la cierra e ingresa a los cuartos para dejarle a cada uno una cubeta con un aproximado de 15 libras de carne de caballo y sale. Vuelve a abrir la jaula hacia los cuartos y ellos ingresan a comer.

La responsabilidad que Mynor tiene al cuidar a estos animales es muy grande, ya que, si en algún momento algo llegara a salir mal, los felinos podrían salir y poner en peligro la vida de todos los visitantes y del personal del zoológico. “No lo veo como un trabajo peligroso porque todo siempre está con llave y nuestros procedimientos son bastante lógicos, pero siempre trato de estar alerta para que todo marche bien”, indica.

Luego de platicar con él me di cuenta que realmente es interesante la vida de este chavo, porque relacionarse con estos hermosos tigres le da otra visión de la vida y puedo asegurar que por más seguro que se sienta dentro de las instalaciones del zoológico, siempre vive al límite.

 

 

 

 

Majo Navajas

Versátil debería de ser mi segundo nombre: me gusta ir a todo tipo de fiesta, a cualquier restaurante y tengo amigos de todo tipo. Hago teatro desde niña y llegué a Tónica porque la vida da sorpresas inesperadas.