Nickelodeon

“Leyendas del templo escondido era una estafa” y otros recuerdos sobre Nickelodeon

Sin lugar a dudas Nickelodeon fue importante en la niñez de todos los que nacimos en los 90 (o un par de años antes).

Una de mis razones favoritas para no cambiar de canal era el programa Leyendas del templo escondido. Como recordarás se trataba de un concurso en el que seis equipos (Jaguares rojos, Barracudas azules, Monos verdes, Iguanas naranjas, Cotorras púrpuras y Serpientes plateadas) eran integrados por parejas y pasaban diferentes pruebas, hasta que al final solo un equipo llegaba al más difícil y último reto: recorrer el templo en tiempo récord.

El desafío era complicado. Correr lo más rápido posible y pasar un puente colgante, girar un reloj solar, el timón de un barco y una rueda gigante, armar la estatua de un mono plateado, encontrar la forma de abrir puertas, una llave especial, etcétera. Todo, evitando a “los guardianes que protegen algunas salas del templo” y avanzando en el menor tiempo posible.

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Los premios no estaban nada mal: juguetes modernos y un viaje. Siempre quise ser una barracuda azul y aunque obviamente no lo fui, al recordar el programa experimentaba una sensación agradable. Esto último cambió cuando a través de una publicación de Great Big Story escuché al mismo Kirk Fogg, el conductor del programa, declarar que los productores únicamente podían entregar ocho premios por año por cuestión de presupuesto. Por eso, aunque se transmitieron 120 episodios del programa, únicamente ganaron 30 chavitos.

Bueno, después del golpe bajo que te acabo de dar, recordemos más de lo que nos dio el Nickelodeon.

En cuanto a caricaturas mi favorita era Hey Arnold!, aquel chavito con cabeza de balón de fútbol americano que vivía con sus abuelos en una casa llena de huéspedes, y que formaba parte de una comunidad bastante peculiar, en la que había un “hombre paloma” y un chico que no quería dejar su pórtico. Cada personaje tenía lo suyo: Gerald, el mejor amigo de Arnold era experto en leyendas urbanas, Helga se portaba odiosa con el protagonista pero en realidad está enamorada de él, Phoebe era súper inteligente, Eugene tenía mala suerte y así la lista continua.

El programa en realidad se trataba de la vida cotidiana de Arnold, pero un tiempo después me di cuenta de que trataba temas más profundos digamos, como la inseguridades por ejemplo, y además también noté cosas que cuando las vi por primera vez pasé desapercibidas, como que la mamá de Helga atravesaba por una enorme depresión.

También pasé horas viendo a Norb y Dag, los Castores Cascarrabias, un par de criaturas peludas que vivían buscando aventuras todo el tiempo, La vida moderna de Rocko, un wallaby que vivía en una ciudad llamada O-Town junto a sus amigos Heffer y Filburt, y sus vecinos que eran unos sapos antropomorfos.

Doug Narinas y los intrépidos chavillos de Rocket Power también hacían que me mantuviera sin hacer zapping y cómo olvidar a KaBlam!, con una intro que te hacía saber que estabas a punto de ver algo completamente diferente al resto de cosas que habían disponibles en la televisión en esa época. Tenía varias secciones, pero creo que la que más recordamos todos son aquellas donde podíamos ver “las aventuras plásticas y espásticas de la liga de La liga de la acción”, con las actuaciones de Flesh (que era muy fuerte y estaba desnudo), Thunder girl (que volaba como un trueno), Stinky Diver (un excomando de la armada con una actitud tan desagradable como su olor) y Meltman (que tenía la habilidad de derretirse).

Por supuesto, también habían programas que se enfocaban más en la vida adolescente. Los pelirrojos Pete & Pete, Clarissa y Sabrina, la bruja adolescente también protagonizada por Melissa Joan Hart eran de mis favoritos.

Reí con Kenan y Kel, ¿Le temes a la oscuridad? me mantuvo pegada a la pantalla, quise tener los poderes de Sabrina, en algún momento pensé que sería genial tener una gemela y otras veces agradecí que no fuera así, al ver Sister sister.

La lista de temáticas y programas del Nickelodeon era realmente amplia. ¿De qué otras caricaturas y programas te recordás vos?

Astrid Morales

Soy una veinteañera que edita textos durante el día y busca historias invisibles por la noche. Amante del cine independiente, los vinilos, la fotografía. Me gustaría vivir en un mundo que se vea como una película de Wes Anderson y suene a Kraftwerk.