pexels-photo-207858

Las peores experiencias de vivir solo

Vivir solo resulta tan gratificante como angustiante. Si bien es cierto que te podés pasar acostado viendo televisión todo un fin de semana sin que nadie te diga nada, pasearte en ropa interior por todos lados sin estar pendiente que llegue alguien y prácticamente te da la libertad de hacer lo que te dé la gana, la verdad es que esta experiencia está llena de retos y responsabilidades.

No todo es color rosa. Te va a tocar pagar tus propias cuentas, cocinarte vos mismo, no tendrás a quién prestarle antes de irte al trabajo porque olvidaste sacar dinero del cajero y, lo peor de todo, tendrás que lidiar con el sentimiento que te cause llegar a tu casa y no hablar con nadie un rato, especialmente cuando las cosas no te salieron bien.

Estas son las historias de algunas  personas que ya pasaron por eso:

José – 26 años

Después de ver un apartamento en la zona 1 que tenía todo lo que yo necesitaba fijé la fecha y llamé a mi mejor amigo para que me ayudara a pasar mis cosas. Me fui de la casa de mis papás únicamente con mi cama, un mueble para guardar la ropa, una lámpara y la bendición de mi mamá.

Compré algunos productos de limpieza y el mismo día que firmé contrato y me dieron las llaves me dediqué a limpiar como jamás lo había hecho en toda mi vida.

Recuerdo que la primera noche todos los cuartos estaban vacíos y me quedé en el más grande. Luego del trabajo pasé comprando comida, pero me tocó comer en el suelo porque no tenía mesa   -ni cubiertos-. Mi cena estuvo bastante silenciosa porque no tenía televisión y como tampoco tenía refrigeradora tuve que tirar lo que me sobró.

No pude dormir, dejé la luz encendida casi toda la noche y terminé llamando a mi mamá a las 3 de la mañana.

Las primeras semanas fueron muy duras, la ropa se me acumulaba, gasté mucho en comprar comida preparada (y me enfermé por eso) y lo más duro es que al llegar no tenía con quién hablar.

Con el tiempo equipé mi apartamento y aprendí a cocinar. De vez en cuando me visitan mis amigos y la paso bien.

Ahora sé que vivir solo no es tan fácil como lo pintan, que no todo es fiesta y alegría, y sobre todo, que es una responsabilidad muy grande porque todos los gastos recaen sobre uno mismo.

Beto – 30 años

Cuando empecé la universidad sentí la necesidad de independizarme. Era el momento para dejar de ser una carga para mi mamá; quería hacer mis propias cosas, graduarme y encontrar un trabajo que me permitiera ser alguien en la vida. Conseguí uno en una tienda de pinturas y ahorré durante un tiempo para buscar un lugar para mudarme. Mi primer apartamento fue por La Reformita, en la zona 12. Encontré un lugar en un segundo nivel que compartía el espacio con un salón de belleza que estaba en el primer piso. Para entrar o salir tenía que pasar en medio del salón y la verdad era muy incómodo. Un colchón y mi televisión eran mi única compañía, y encima, yo no era mucho de cocinar (por no decir que no sabía), pero con el tiempo aprendí.

Mientras me mudaba me sentí tranquilo porque varios cuates me ayudaron a llevar las cosas, pero cuando todos se fueron me sentí raro. En el apartamento todo era silencio y me costó acostumbrarme porque en mi casa éramos seis personas y pasé de cenar bromeando con mis hermanos a comer solo.

Al principio me costó disciplinarme con el tema de pagar las cuentas y hacer el oficio.  A veces no lavaba los trastes y obviamente los encontraba igual cuando volvía de trabajar. Me resultaba frustrante encontrar desorden o cosas que tenía que limpiar porque no había nadie que lo hiciera por mí. Viví situaciones que me hicieron salir de mi zona de confort, pero aprendí de ellas.

Recuerdo bien que una vez se me olvidaron las llaves adentro del apartamento y como el dueño no vive allí y ninguno de mis cuates me podía dar posada ese día, tuve que dormir en un hotel. Ahora guardo una copia de la llave con una tía que vive cerca.

Con el tiempo lográs acomodarte a una rutina y vas cumpliendo con todo y, bueno, también toca que aprender a lidiar con los imprevistos, como que se arruine algo de la casa. Ahora llevo 10 años viviendo solo y me siguen pasado cosas, como que olvido algo del súper y me toca regresar porque nadie más lo hará por mí.

Melody – 30 años

Estaba harta de que todos los días después de la graduación del colegio, mis papás me decían que tenía que casarme y formar una familia. Lo peor es que para presionarme, me decían que tenía que trabajar porque si no, me tocaría irme de la casa. En ese momento empecé a buscar qué hacer y sinceramente agarré el primer trabajo que se me puso enfrente. No fue lo mejor, pero pude pagar la U y me dio los medios para tomar la decisión de dejar la casa.

Encontré un lugar no muy grande por el Barrio de Gerona en la zona 1. Me llevé mi ropa, mi cama, una silla, un mueble para ropa y un radio que era de mi papá. Mi mamá lloró mucho ese día, creo que al fin comprendió que yo aún no estaba lista para dejarlos, pero de alguna forma ellos propiciaron esa situación.

El lugar que renté era pequeño y me sentía muy sola. Los primeros días, cuando llegaba al trabajo me ponía a llorar y quería llamarlos, pero con el paso del tiempo logré controlar mis emociones.  Lo que más me costó de vivir sola fue organizarme. Siempre compraba comida de más y me tocaba tirarla, y eso lo odiaba porque no me gusta desperdiciar nada, y más sabiendo que hay mucha gente que tiene necesidad.

Soy algo despistada y una vez olvidé pagar el recibo de la luz y me la cortaron. La dueña de la casa se enojó mucho porque había que pagar reconexión y esperar alrededor de una semana para que llegaran a instalarla nuevamente. Para esa época yo ya estaba cómoda con la idea de vivir sola así que no me lo tomé como algo tan serio, así que iba a lavar y planchar a la casa de una amiga que siempre me ha ayudado.

Estoy decidida a salir adelante y ya estoy ahorrando para comprar un apartamento que espero lograr este año.

Gerber Consuegra

Mi inspiración proviene de escuchar DnB a todo volumen. Además, me gusta contar historias increíbles pero ciertas. ¿Cuál es la más insólita? Leeme para averiguarlo.