Retrato de músicos no videntes en el Centro Histórico

La historia detrás de la pareja de músicos no videntes del Centro Histórico

Salir a caminar es una de las cosas que suelo hacer para liberar la mente y recorrer las calles del Centro Histórico me encanta. Hace unos días pasé frente a Danny’s Pancakes, en la 10 calle entre la 6ª avenida A y 7ª avenida, y me di cuenta que frente al local se mantiene una pareja de músicos, ambos no videntes. Los he visto ahí desde hace años, pero nunca habíamos cruzado palabras.

Ese día estaba solo la señora y en ese momento interpretaba una canción ranchera. Así que me crucé la calle y al llegar frente a ella, sintió mi presencia y me recibió con una gran sonrisa. Para romper el hielo empecé la conversación preguntándole cuál era su nombre y desde hace cuánto tocaba en esa calle. Se presentó como Lucy Ramírez de Gómez y continuó contándome que llegó a ocupar ese lugar desde hace 22 años, en compañía de otro músico no vidente. Cuando él falleció, ella siguió llegando con su banquito, su talento y el infaltable acordeón.

Con el paso de los minutos la plática se fue poniendo cada vez más interesante. Doña Lucy me contó que nació sin la posibilidad de ver, algo que jamás le impidió hacer varias cosas. Sus padres, en cambio, querían protegerla siempre, así que no la dejaban trabajar ni que saliera mucho. Fue así como decidieron que aprendiera a interpretar algún instrumento. Su primer acordeón se lo regalaron sus papás cuando tenía 9 años, algo que recuerda con algo de tristeza porque se lo robaron en un descuido al dejarlo en la banqueta en uno de sus descansos.

Con el tiempo, su familia y amigos pudieron ahorrar para adquirir dos acordeones más, mismos que utiliza actualmente para dar vida a sus melodías. Pero al hablar de música el acompañamiento es fundamental y Doña Lucy tiene el mejor, su esposo, quién la secunda con la pandereta.

La historia de Doña Lucy y Don Gerardo Gómez empezó hace más de 15 años, cuando él decidió buscarla para escuchar lo que hacía. Después de varios encuentros el amor surgió y dispusieron casarse hace 12 años. En un principio él la podía ver, pero debido a las cataratas fue perdiendo la visión hasta quedar completamente ciego desde hace 7 años.

foto de la persona no vidente que se encuentra en el Centro Histórico

Sin embargo y de acuerdo con Doña Lucy, la negatividad no es parte de ellos. Por eso, han tratado de salir adelante haciendo lo que más les gusta. “Yo he desarrollado mi propio estilo musical, ya que la mayoría de cosas que toco son una mezcla de todas las canciones que he escuchado a lo largo de mi vida”, agrega. Desde hace algunos años ella compone sus propias letras y está muy interesada en encontrar a alguien que le ayude a transcribirlas a las partituras para poder registrarlas.

Para Don Gerardo, tocar la pandereta es solamente una forma de apoyar y compartir con Doña Lucy, porque su verdadera vocación es la poesía. Su tema favorito es el amor y gracias al apoyo del Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala ha podido grabar algunos de sus poemas en discos, los cuales reparte en las calles de manera gratuita para darse a conocer.

La personalidad de Doña Lucy es muy agradable, es fácil platicar con ella y lo que más me impactó fue su calidad humana para transmitir la felicidad que le provoca tocar su acordeón y cantar. Ya en confianza ella empezó a llamarme “Tavito”, tocó un par de canciones para mí y me obsequió una copia de los poemas que originalmente escribió Don Gerardo.

Charlamos cerca de hora y media, tiempo que se sintió muy corto y donde me describió, con una felicidad inmensa, lo mucho que se aman con Don Gerardo y de lo bien que pasan sus días interpretando algunas melodías. Pero claro, no todo es color de rosa. Ellos se enfrentan día a día a varias situaciones incómodas. Doña Lucy cuenta que tiene problemas con otra señora que pide dinero en las cercanías, ya que constantemente le dice “para qué le va a servir el dinero a una ciega”.

Además, los peatones tampoco tienen una respuesta positiva siempre. “El hecho que no podamos ver no significa que no nos demos cuenta si nos evitan o menosprecian, lo cual es complicado sobrellevar algunos días”, asegura.

A pesar de eso, la pareja continúa trabajando en diferentes horarios, dependiendo de sus visitas a Pro Ciegos, lugar en el que reciben terapia y ayuda médica. Ellos esperan que pronto otras personas que compartan sus gustos musicales se contacten con ellos y así finalmente Doña Lucy pueda alcanzar uno de sus sueños: tocar en un grupo, acompañada de otros talentos y el amor de su vida marcando los tiempos con su pandereta.

 

Gustavo Soria

Soy un ilustrador y diseñador que ve el mundo a través de una viñeta de cómic. Inmaduramente maduro. La amalgama entre lo que ya es y lo que hace falta.

Notas más vistas del autor