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La historia del cantante de reggae que encontrás por Bajo Fondo

Si vas a este bar en la zona 10 probablemente te has topado al salir con un señor de corta estatura, moreno, pelo repleto de canas, barbado, gorra de colores y, por supuesto, su infaltable guitarra tocando canciones famosas de reggae. Se trata de Cebert Johnson, más conocido como Rastaman. Este hombre de 72 años es originario de Manchester, Jamaica y llegó a Guatemala por azares del destino en 1982.

De pequeño vivió con su padre hasta los 17 años, pero fue a los 3 años que se interesó por la música, comenzando a cantar para su familia que lo alentaba con unas monedas. A los 7 años empezó a tocar el banjo gracias al hermano de la directora de su colegio, quien le enseñó y motivó a tocar este instrumento de cuerdas. Así, Johnson practicaba a diario con banjos que lograba prestar antes de entrar al colegio y mientras hacía sus tareas.

A los 17 años decidió mudarse a la casa de su tía en Kingston, capital de Jamaica, en busca de una mejor vida, pero cuando su mamá se enteró de su partida fue por él y lo llevó de regreso a su casa, en donde vivía junto a su hermano mayor y una joven que tenía una enfermedad terminal y no tenía quién la ayudara, a la que cuidaba su madre. Su relación con ella no era buena porque no vivió a su lado durante su infancia, lo que les impidió crear un vínculo materno afectivo. Aun así y pese a la poca relación que llevaban, no quería que su hijo viviera en las calles como un vago o que buscara un mal camino que lo llevara a perderse, así que la joven que vivía con ellos decidió regalarle un banjo que perteneció a su madre, pues había visto el interés de Cebert por la música y así lo alejaron de las calles.

Para practicar su música, Rastaman utilizaba como locación la iglesia a la que iba todos los domingos porque quedaba frente a la casa donde vivía. Ahí buscaba la parte del fondo  para replicar la que había oído durante la misa porque nunca utilizaban instrumentos de cuerdas, pero todo cambió cuando uno de los integrantes del coro lo invitó a tocar con el grupo y al unirse a ellos aprovechó la oportunidad de aprender más acerca de música.

 

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Durante dos años tocó en el coro de la iglesia que le abrió las puertas y con este grupo tuvo la oportunidad de presentarse en varios lugares, pero para su espíritu aventurero no era suficiente pues quería ir un poco más allá, así que decidió tocar en las calles y comenzó a ganar fama y ser reconocido.

A los 24 años logró grabar dos canciones cristianas que sonaron en varias radios He Sets Me Free y The Prodigal’s Son, lo que llamó la atención de muchas personas que entonces se acercaban a oírlo tocar. Un día fue a comprar unas cuerdas para su banjo y se le acercó para abrazarlo un hombre alto vestido con jeans y una chumpa de lona que no se presentó, solo le dijo “Tu trabajo es bueno; es realmente bueno. No des la vuelta porque si la das, tendremos que llevarte a la montaña a crucificar”, y se fue.

Nunca supo quién era aquel hombre que se le había acercado hasta después de unos meses, mientras grababa en un estudio, que se dio cuenta que se trataba del mismo Bob Marley, quien también se encontraba en grabaciones por esos lugares.

En 1978 decidió dejar su país para llegar a los Estados Unidos y crear más música, así que un día antes del viaje grabó su última canción en Jamaica. Al finalizar se encontró nuevamente con Marley en la puerta del estudio, mientras este se entretenía forjando un cigarro, durante una grabación que estaban haciendo para la independencia de su país.

En ese momento el cantante le dijo: “Te ves triste, pero no te preocupes; eres el mejor y a cualquier lado que vayas, muéstrales que eres el mejor”, y continuó con su cigarro.

Al día siguiente, Cebert Johnson viajó a Puerto Limón, en Costa Rica, en donde encontró trabajo como maestro de inglés en un colegio cristiano. Un día, un diácono se le acercó y le dijo “Bob Marley murió, tendrás que dejar de tocar su música porque la vida que llevas está basada en la música de Marley, así que tendrás que ser el Rastaman aquí en Costa Rica”, y fue así como nació su apodo.

En 1981 decidió seguir su sueño para llegar a Estados Unidos y comenzó a viajar en bus por toda Centroamérica hasta llegar a Guatemala un año después.  Su paso por Esquipulas fue muy significativo porque todos se admiraban al verlo tocar el banjo y como muchos no sabían de qué se trataba, se acercaban a él constantemente. Aquí conoció a una persona que lo invitó a ir a Puerto Barrios a exponer su música, lamentablemente lo que no sabía era que se trataba de un ladrón que al llegar a Barrios asaltó a varios comerciantes sin que él lo sospechara siquiera.

Mientras se encontraba en su habitación en el hotel, la policía llegó e irrumpió en su cuarto acusándolo de asalto. Lo único que recuerda es que los policías lo esposaron de manos y pies, y lo comenzaron a golpear fuertemente; al despertar se encontraba en la carretera golpeado y lleno de sangre por una herida en la cabeza. Cuando uno de los agentes se le acercó y lo volteó con el pie, se dio cuenta que seguía con vida, así que le quitó las esposas y le dijo “tenés que huir antes que los demás se den cuenta que seguís vivo”. Rápidamente se dirigió a su habitación, pero ya había sido saqueada y solo lograr encontrar su pasaporte y su banjo. Se habían llevado todo el dinero que había logrado recolectar en todo su viaje.

Por esto decidió mudarse a la ciudad Capital y desde entonces lo podés ver en las calles con un equipo de sonido y una guitarra con la que interpreta sus canciones de reggae, además de presentarse por más de 35 años en distintos restaurantes y hoteles, despertando siempre la curiosidad en su público por su música y su particular estilo, acercándose siempre a escucharlo. Esto no solo ha admirado a quienes se lo topan casualmente, sino también ha llamado la atención de músicos guatemaltecos con quienes ha tenido oportunidad de compartir escenario, como Estefani Brolo y Gangster.  En el 2014 también tuvo la oportunidad de grabar la canción Ugly Ghost con Master Fad3r .

El amor que ha encontrado en la gente en Guatemala ha hecho que este músico se quedara en el país y no continuara su camino a Estados Unidos. A pesar de no tener familia y que su lengua nativa es el inglés, no ha encontrado limitantes para exponer su pasión musical y decidió obtener la ciudadanía para residir legalmente.

Hoy, a sus 72 años, sigue aún con el sueño de ser un cantante reconocido y ama ver a las personas que se acercan a escucharlo y recordar lo que una vez su ídolo le dijo: “Tú eres el mejor”.

Erick Martinez

Soy amante de los videojuegos y la tecnología. Diseñador y Dj por 10 años hasta que descubrí el mundo de la fotografía. Una Nikon es la óptica que me permite transmitir mi visión del mundo.