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Historias de personas que jugando Ouija tuvieron encuentros paranormales

La curiosidad por conocer cosas nuevas o simplemente la gana de comprobar si el más allá es real ha llevado a muchos a jugar con el tablero de la Ouija. A veces no pasa nada extraordinario, en otras ocasiones simplemente no pasa nada, pero otras han servido para comprobar que los encuentros paranormales sí existen y esto fue lo que le sucedió a estas personas:

Daniel – 24 años

Hace unos años, Denis, un amigo del colegio llevó una tabla de Ouija y nos invitó a jugar. Armamos un grupo de diez amigos que sentíamos curiosidad por jugar y comenzamos a establecer contacto con los espíritus para que nos respondieran todo tipo de preguntas que se nos ocurrían y lanzábamos al azar. En un momento, la tabla empezó a moverse solita de un lado a otro en plena sesión, así que todos sin excepción, gritamos del puro susto. Rápidamente los maestros se dieron cuenta y se acercaron a ver qué pasaba, pero para evitarnos un regaño escondimos el tablero y simulamos que jugábamos entre nosotros.

Al tiempo de haber jugado, en mi casa comenzaron a suceder cosas extrañas, oía ruidos y miraba figuras sin forma en los  cuartos. Pero con los días, las cosas se iban poniendo más intensas e incluso una noche no podía moverme de la cama y sentía que me ahorcaban ahí mismo, así que me levanté en cuanto pude y les tuve que contar a mis papás lo que había pasado en el colegio.

Después de esto, ellos también comenzaron a ver cosas extrañas en la casa:  algunas veces, las cosas se movían por sí solas en la cocina y casi siempre el bote de basura amanecía tirado. Esto se volvió tan frecuente durante los siguientes 4 años, que llegamos al punto de acostumbrarnos.

Lo más grueso que nos pasó fue cuando mi papá “vio” un cadáver bajando por las gradas. Después de eso decidimos contactar a la iglesia para que nos ayudaran, así que llegaron unas señoras que oraban por toda la casa y se ponían aceite en las manos y con eso ungían todas las paredes y a cada uno de nosotros.  Al entrar a mi cuarto comenzaron a tirar todo lo que pensaban que podía ser alguna “puerta” que dejara entrar a cualquier espíritu.

Al finalizar, como había sido yo el que había tenido contacto con la Ouija, me dijeron que debía ir a un retiro para limpiar mi alma y alejar cualquier ente que pudiera estar vagando cerca. Cuando llegué al lugar me explicaron que uno de los errores que habíamos cometido al usar la tabla fue que jamás cerramos el juego y por eso, los espíritus habían llegado a mi casa.

Después comenzaron a orar por mí y me desmayé, solo recuerdo despertarme al día siguiente y sentirme mejor. En mi casa dejaron de pasar cosas sobrenaturales y desde ese momento le tengo respeto a todo lo que tenga que ver con espíritus y el más allá.

Brenda – 26

Desde pequeña he oído la historia de cuando mi mamá y mi tía Ana jugaron Ouija.

Un día, mientras jugaban en su casa encontraron una tabla vieja hecha de madera obscura y con letras talladas. Su curiosidad las llevó a la terraza a jugar con ella para que mi abuela no las viera. Ese día comenzaron a tener contacto con algún espíritu y cuando recibían respuestas se emocionaban mucho, tanto que el tiempo se les pasó sin darse cuenta. En realidad no sucedió nada extraordinario y como era tarde, les dio miedo que las encontraran y dejaron de jugar.

Pocos días después, la puerta que daba al jardín comenzó a abrirse repentinamente dejando entrar hojas a la casa, incluso cuando la dejaban con el seguro puesto. La radio también comenzó a prenderse sola y siempre se sintonizaba en la misma estación.

Un día, mientras estaban en la sala con mi abuela, entró una persona que se parecía mucho a mi tía, pero según ellas, esta era más alta, delgada y llevaba unas hojas en el pelo, como las que entraban siempre a la casa. Le preguntaron quién era y qué hacía allí, pero ella parecía no escucharlas y se dirigió hacia uno de los cuartos. Casi al mismo tiempo, apareció mi tía en la puerta principal, así que le contaron por qué estaban tan asustadas y empezaron a buscar a la otra mujer por toda la casa, pero no había nadie más.

Después de eso, le contaron a mi abuela lo que habían hecho con la Ouija y ella decidió quemar la tabla y llevar las cenizas al cementerio para que los espíritus pudieran descansar. Todo volvió a la normalidad, pero nunca más quisieron volver a tocar una tabla de Ouija.

Juan Carlos – 24

En mi familia han habido varias personas que se sabe que han tenido contacto con los espíritus. Con mi hermano, un vecino y mi mamá nos moríamos de la curiosidad por probar usar una Ouija y un día mi vecino apareció con un tablero. Jugamos varias veces y en esas ocasiones tuvimos contacto con mi abuelo paterno y un conocido de mi vecino. Las respuestas eran muy puntuales, tanto, que nos convencimos que realmente estábamos teniendo contacto con ellos y por ser “espíritus conocidos”, no sentíamos miedo.

Jugamos varias veces y no pasó mayor cosa, pero un día el contacto se salió de control cuando nos comunicamos con “Mauro”. Ninguno de nosotros había conocido a nadie con ese nombre y le preguntamos quién era, si estaba relacionado con nosotros de alguna forma o si era un familiar, pero volvió a poner su nombre: M-A-U-R-O 666. Y luego lo afirmó, marcando SÍ.

Inmediatamente quisimos detener el juego porque sabemos que si no se despide al espíritu con quien uno se comunica se dejan abiertas puertas, y empezamos a pedirle que se fuera, pero en varias ocasiones nos respondió NO. Nos pusimos a rezar y le preguntamos de nuevo, hasta que accedió a irse.

Desde entonces no hemos vuelto a jugar. Conocemos casos en los que el espíritu no ha querido irse y después se manifiesta de diferentes formas, como ruidos, apariciones y sombras.

Erick Martinez

Soy amante de los videojuegos y la tecnología. Diseñador y Dj por 10 años hasta que descubrí el mundo de la fotografía. Una Nikon es la óptica que me permite transmitir mi visión del mundo.