Sexo casual

Estas personas nos cuentan cómo les fue al tener sexo casual

No amigos, al parecer las cosas no son como las pintan las películas y estas historias lo demuestran:

María Alejandra – 24 años

La primera -y última- vez que tuve una de estas experiencias fue con el hermano de una amiga -y por eso pedí que me cambiaran el nombre cuando conté mi historia-. Conocí a Rebeca en la universidad, ella es de Cobán, pero desde que salió del colegio se vino a la Capital a vivir a la casa de una su tía. Los papás, sus dos hermanas y su hermano mayor se quedaron allá y yo ya me había sabroseado al chavo desde que lo vi en unas fotos que mi amiga subió a su Facebook hace rato.

Estudiamos diseño gráfico y a finales del segundo semestre del año pasado hubo una actividad en la U, era bastante grande y la mayoría invitó a su familia y amigos para que vieran sus proyectos expuestos. Allí finalmente pude conocer a Gustavo y a los pocos días me agregó a Facebook.

Empezamos a hablar de cosas random, pero poco a poco platicamos más y las cosas fueron subiendo de tono, hasta que nos enviamos unos nudes. Habíamos estado hablando unas dos semanas cuando se dio la oportunidad de que él viniera a la Ciudad.

Para hacernos los dignos salimos antes al cine y a comer, y después de eso fuimos a mi apartamento. Ya estando allí empezamos con lo acordado. Yo estaba emocionada, pero la verdad todo fue muy decepcionante. Hubo muchos momentos incómodos y odié que cuando estábamos en el mejor momento a él se le salió un gas. Sí, sí, UN GAS. Me enojé y después de todo le dije que no se lo tomara a mal, pero tenía que salir al otro día muy temprano, así que prefería que no se quedara a dormir.

La verdad es que no tenía absolutamente nada que hacer al otro día, pero ya no quería pasar más tiempo con él.

Fernando – 28 años

Con el rollo del sexo de una noche he tenido buenas y malas experiencias. La peor fue una vez que me conecté a una chava en un bar del centro. Yo vivo cerca y ya la había visto un par de veces por esos rumbos, pero como siempre andaba con sus amigas jamás me atreví a hablarle. Resultó que para mi suerte, un brother la conocía, pero antes de presentármela me advirtió “que estaba bien loca”. Nos les pegamos a ella y a sus amigas y al final de la noche me fue bastante bien.

En esa época yo vivía en el Edificio El Centro, así que llegamos rápido, empezamos a quitarnos la ropa y ya se podrán imaginar lo que pasó. Me la estaba pasando en todo cuando de repente la chava peló cables, me jaló el pelo y me empezó a decir que era un desgraciado.

Creo que a veces entrar en un rollo de roles puede ser interesante, pero cuando se llega a un acuerdo. Pero así, de la nada, la verdad es que me dejó quieto del susto y le dije que mejor la dejáramos allí. Le pagué un Uber con tal de no acompañarla de vuelta al bar para que se juntara con sus amigas y ahora si la veo pues la saludo, pero no le hablo mayor cosa.

Abigail – 30 años

He tenido sexo de una sola noche varias veces y la verdad creo que es genial porque me gusta disfrutar de mi sexualidad, siempre siendo responsable.

Considero que en ese juego hay tres reglas básicas: estar seguro de lo que se quiere, ser directo y sincero con la otra persona y, por supuesto, usar protección.

Hace unos meses conocí a un chavo en Tinder. Quedamos de juntarnos en un toque en la zona 1 y resultó ser justo lo que yo esperaba: tenía muchos tatuajes y una personalidad llamativa. Al final de la noche y ya con unos tragos encima nos besamos y quedamos para vernos a los pocos días.

La verdad no me aguanté y toda engasada le escribí al otro día en la mañana. Fue un saludo casual, pero igual me sentí algo intensa. Lo bueno es que el chavo me respondió y estuvimos chateando un buen rato. Al final quedamos de vernos esa misma noche y terminamos en un motel. Todo iba bien hasta que repentinamente, en pleno acto, empezó a decirme que me amaba. La verdad esto me pareció ridículo e incómodo y al otro día lo bloqueé de todos lados. Lo volví a ver en una fiesta en zona 1 y los dos nos hicimos las bestias.

Astrid Morales

Soy una veinteañera que edita textos durante el día y busca historias invisibles por la noche. Amante del cine independiente, los vinilos, la fotografía. Me gustaría vivir en un mundo que se vea como una película de Wes Anderson y suene a Kraftwerk.