Cosplayers Guatemala

¿Qué dice la psicología sobre las personas que hacen cosplay?

Todos, en algún momento de nuestras vidas hemos soñado con ser alguien que hemos visto en la tele, películas o en un cómic. A mí me llegaba la idea de ser el Hombre Araña, pero el mosh me bajó antes de los 15 años.

En realidad, son pocas las personas que mantienen esta motivación después de chavitos y que a través del cosplay, de cierta forma logran ponerse en los zapatos de sus personajes favoritos para “darles vida”.

Cosplay viene de la contracción de costume play (juego de disfraz), una práctica en la que los involucrados se disfrazan de un personaje en específico e imitan su personalidad y gestos.

Se ha podido establecer que esto podría ser considerado un leve trastorno de personalidad múltiple porque las personas se sumergen de lleno en el papel de un personaje -o varios- sin dejar de lado su personalidad por completo, dice la psicóloga Elizabeth Gómez.

Además comenta que mientras se hace cosplay puede ocurrir una disociación en la persona, es decir, un trastorno que va desde un leve distanciamiento de un ambiente hasta el cambio físico y emocional quien lo hace. En este caso es una forma sana de canalizar la mente temporalmente de toda la información con la que solemos ser bombardeados a través de la publicidad y la cultura pop.

 

Lord Shinnok de Mortal Kombat X por Iván Rodríguez

A mí me llegan mucho las historietas y he ido a varias convenciones de cómics y animé en busca de ellas. Además de encontrar algunos ejemplares de lo que buscaba, pines, ropa y pósters, también ha sido allí donde me he topado con esta cultura de elaborados uniformes, accesorios y armazones. Realmente no hay edad para empezar a participar en este rollo y aunque en los eventos podés encontrar desde niños hasta adultos mayores, la media está entre los 15 y los 40 años.

Bueno, lo confieso… yo también me apunté alguna vez:

Dos Caras por Gustavo Soria

Como en todo tipo de concurso -que es una parte importante de las convenciones-, hay gente que se ve que se lo tomó fresco “porque lo importante es participar” y otra que cuidó hasta el más mínimo detalle para lograr verse idéntico a los personajes.

Este mundo de los cosplayers es tan competitivo que hay personas que ya son reconocidas a nivel local por tener entre 7 y 10 años realizándolos a un nivel realmente pro. Hablé con cuatro de ellos: Mady Luna, Iván Rodríguez, Emilio López y Sutcliff Pavlo Salvador, y estas son algunas de las cosas que me contaron:

Mady me comentó que el traje más caro que ha hecho fue el de Queen Bee con un costo aproximado de Q3,000 (incluyendo unos lentes de contacto de Q1500); el de Iván fue Shinnok con un aproximado de Q1,825; el de Emilio López emulando al meme Ola ke ase con un costo de Q600 y el de Pavlo Salvador fue el de Curse Sasuke que le salió en Q2,300. Hasta la fecha cada uno ha hecho entre 20 – 30 cosplay, unos más elaborados que otros, pero en general, el gasto mínimo es de unos Q500. Hacé tus números.

Hay gente que cuestiona estos fuertes gastos y la emoción que le causa a los cosplayers hacerlo. Los prejuicios y la falta de información hacen que la idea que alguien invierta tanto tiempo, esfuerzo y dinero en vestirse como un personaje de película o televisión, se relacione con una conducta infantil e incluso una falta de identidad.

Al preguntarles sobre qué le dirían a alguien que los considera inmaduros por hacer cosplay me respondieron que para ellos es un arte lo que hacen y no tiene relación con la madurez. “Mientras que en Guatemala hay gente que piensa que es un desperdicio de tiempo y dinero porque hay muchos estigmas sociales, en otros países ser cosplayer es un trabajo formal”, agrega Mady.

“Me dedico al cosplay por el arte que conlleva”, me responde Pavlo respecto a su motivación. Para Emilio lo emocionante está en ser parte de un mundo fantástico.

Por su parte, la psicóloga Elizabeth Gómez opina que el comportamiento de estas personas es completamente normal y similar a la actuación de teatro en donde los personajes cobran vida por breves momentos. Lo define como una expresión artística que involucra el cuerpo de los actores en todo momento.

Definitivamente el cosplay no es un mundo para todos, pero eso no lo hace una práctica negativa. Realizarlo es un tipo de afición que les produce satisfacción a quienes están compenetrados con esta actividad, al igual que cualquier otra persona que se dedique a practicar un deporte o tocar un instrumento, por ejemplo. Para quienes no estamos en ese rollo y abortamos la misión desde hace rato o nos interesa en menor escala, la podemos pasar bien si asistimos a algún evento relacionado al tema. Al final, mucha comida, souvenirs, música, la posibilidad de conocer gente nueva y tomarnos fotos con “personajes de tamaño real” no suena nada mal, ¿verdad?

 

Fuentes: Elizabeth Gómez, psicóloga, 5012-3355; Sutcliff Pavlo Salvador, cosplayer y fabricante de disfraces, 5763-6880; Iván Rodríguez, cosplayer, Instagram: @Ivan15pchan; Mady Luna, cosplayer, madeleine.urena@yahoo.com; Emilio López, cosplayer, 4011-2781.

Gustavo Soria

Soy un ilustrador y diseñador que ve el mundo a través de una viñeta de cómic. Inmaduramente maduro. La amalgama entre lo que ya es y lo que hace falta.