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Por qué algunas personas sienten placer al practicar el sadomasoquismo

Para algunas personas oír la palabra sadomasoquismo es una especie de punzada que les eriza la piel con la sola idea que se puede experimentar placer a través de distintos grados de dolor durante un acto íntimo. Aun en esta época el tema es una especie de tabú, pero hay muchas personas interesadas en vivir este tipo de experiencias.

La palabra sadomasoquismo proviene de la mezcla entre el sadismo, nombre que proviene del escritor francés Donatien Alphonse François de Sade, que durante la Revolución Francesa drogaba y golpeaba a las prostitutas y que se refiere al placer que obtiene una persona por infligir sufrimiento físico a otra; y del masoquismo, en donde el individuo obtiene excitación sexual a través del propio dolor físico.

A la práctica también se le conoce como BDSM (Bondage, Dominio, Sumisión y Masoquismo) y en ella, cada integrante de la pareja toma un rol diferente y juntos pueden utilizar diferentes accesorios como: látigos, esposas, vibradores, cinturones de castidad, collares, atuendos de látex o vinilo, pinzas para pezones, pinzas para  pene, ropa de cuero y candelas. Al empezar a experimentar con este tema, cada quien debe tener claro qué rol desempeñará (amo, sumiso o switch) para que se pueda dar el acto con naturalidad.

Según la psicóloga clínica Inés Zepeda, el sadomasoquismo es considerado como una parafilia, que es una desviación de la conducta sexual. Entre estas también se encuentran la zoofilia (sexo con animales) y la necrofilia (sexo con cadáveres humanos).

Pero, ¿qué pasa por la cabeza de un sadomasoquista?

En un principio se creía que las personas que disfrutaban de esto podían tener un trastorno patológico, pero un estudio reciente presentado por el departamento de psicología de la Universidad Tilburg de los Países Bajos asegura que las personas que practican el BDSM cuentan con una salud psicológica relativamente mejor a la de aquellas que no lo hacen, según resultados obtenidos de más de 1400 personas participantes en el estudio. Además, en la muestra se identificó que estas personas son menos neuróticas, más extrovertidas, abiertas a nuevas experiencias, más conscientes y sensibles al rechazo.

Por lo general quienes practican este tipo de actividades poseen un umbral del dolor más alto que la mayoría y por eso disfrutan del mismo. “Se cree que los masoquistas sienten placer a través del dolor porque tienen una distorsión en el subconsciente”, comenta Zepeda. Al sentir dolor, su cerebro segrega hormonas como la oxitocina, adrenalina, vasopresina, citosina y noradrenalina que inhiben esta sensación y a la vez, les provoca placer.

Según Margarito Castro, experto en sexualidad “Existen vías de conexión entre el estímulo doloroso, el placer y el cuerpo que suceden en el Sistema Periférico y el Sistema Nervioso Central.

Durante una sesión sadomasoquista se libera oxitocina y vasopresina, las cuales juegan un rol importante en el estado mental de la persona sumisa y de la dominante. La vasopresina se prepondera en el género masculino y promueve las conductas territoriales, así como sentimientos de control y dominación. Por otro lado, la oxitocina es más importante en el género femenino y hace que la persona que se somete, entregue su confianza total al dominante y sienta un profundo vínculo hacia él.

Para las parejas que deciden experimentar este tipo de juegos sexuales es importante que conozcan su umbral de dolor para evitar lesiones por la euforia del momento. También deben tener claro que comunicarse de forma abierta y sincera es vital como en cualquier tipo de relación y que deben establecer reglas para que ambos tengan en claro hasta dónde quieren llegar. Pueden, por ejemplo, acordar una palabra clave para que el masoquista dé a conocer que ya no se quiere continuar con determinada práctica porque ha llegado al límite de dolor.

Si vos estás interesado en probar esta forma de obtener placer, independientemente del rol que desempeñés hay algunas cosas que debés tomar en cuenta:

  1. Estar convencido que querés hacerlo por interés propio y no porque sobreponés los intereses de tu pareja a los tuyos.
  2. Debés entender que no estás obligado a continuar con algo que en determinado momento te hace sentir incómodo.
  3. Experimentar con el sadomasoquismo es un proceso con el que debés avanzar gradualmente. Definí con tu pareja con qué frecuencia e intensidad quieren hacerlo, así como las técnicas que usarán.
  4.  Cuando la experiencia deja de ser placentera y se convierte en sufrimiento para cualquiera de los implicados es momento de parar.

En qué momento las personas sadomasoquistas deben de buscar ayuda profesional

  • Cuando se produce malestar o deterioro de la persona.
  • Si con sus prácticas sexuales se auto infringe daño o causa daño a otra persona.
  • Involucran en sus prácticas a personas no conscientes (niños, ancianos, enfermos mentales, etc.)
  • Sienten rechazo social.
  • Pierden el control de sus conductos sádicos y/o masoquistas.
  • Que todo lo anterior ocurra por más de 6 meses.

Fuentes: Dra. Inés Zepeda, psicóloga clínica especialista en adultos, pareja y familia, mindgrupo@gmail.com; Dr. Margarito Castro, experto en sexualidad, Máster en psicología y salud mental, ginecólogo, castrogine@yahoo.es; Psychological characteristics of BDSM Practitioners, artículo de la Universidad de Tilburg, Países Bajos.

Erick Martinez

Soy amante de los videojuegos y la tecnología. Diseñador y Dj por 10 años hasta que descubrí el mundo de la fotografía. Una Nikon es la óptica que me permite transmitir mi visión del mundo.