cosas-locas-vendedores-ambulantes

Lo más raro que estos vendedores ambulantes han visto en la Ciudad

Un día, un cuate me dijo “Parate en una esquina de Guatemala durante una hora y matate de la risa todo el año”. Yo no entendía a qué se refería hasta que empecé a hablar con algunos vendedores desde hace unos días y a preguntarles qué ha sido lo más loco que han visto cuando está en rojo el semáforo.

Algunos no quisieron hablarme, otros me dijeron que no se recordaban mientras se echaban una risa que me hacía pensar lo contrario; y claro, algunos que sí estuvieron dispuestos a contarme…

Estas son las mejores 5 historias de personas que nos ven desde afuera del carro cuando nos dirigimos a nuestro destino, mientras trabajan:

Marlon, vendedor de aromatizantes de carro – Calle Martí

Un jueves, a eso de las las 8 de la mañana había una gran cola y aproveché a pasar entre los carros para ofrecer mis aromatizantes. Cuando lo hice, me topé con una seño que tenía una blusa sin mangas y estaba muy concentrada, con el brazo estirado, viéndose en el retrovisor de en medio. No pude evitar fijar mi atención en ella y de repente, empezó a rasurarse la axila. Supongo que iba a su trabajo y ya no le dio tiempo a a alistarse en su casa.

Yo me hice el loco y me pasé al carro siguiente, pero después me maté de la risa.

Alicia, vendedora de barquillos – Zona 10

Trabajo más que todo de miércoles a sábado y prefiero hacerlo por la tarde y en las primeras horas de la noche porque el sol a veces está muy fuerte. Además, a esas horas la gente ya salió del trabajo y entre el tráfico les agarra el antojo.  Cuando un carro está polarizado me tengo que pegar un poco para ver si me hacen señas que no quieren o me pongo frente al vidrio grande, el de enfrente para ver mejor.

Cuando lo hice en esa ocasión, noté que una pareja iba haciendo cosas. Ella estaba inclinada muy cerca de la entrepierna del piloto. Creo que estaban tan concentrados en eso que no pudieron disimular cuando me acerqué al vidrio. Yo me volteé rápido y seguí con lo mío. Ha sido lo peor que he visto y llevo años con mi venta.

Fredy, vendedor de palanganas – Calzada Atanasio Tzul

Aunque veo muchos carros diferentes al día, llevo tres años trabajando en el mismo semáforo, entonces quiera que no empiezo a identificar los carros que pasan siempre a la misma hora, quiénes tienen la maña de armar un carril que ni existe y así. Entre todos hay un vehículo que destaca o más bien, su dueño.

El auto es un Mitsubishi plateado, de esos con cola de pato. En él siempre va un caballero de unos 50 años, muy bien vestido -hasta con corbata- que le pone especial cuidado a su higiene. Lo he visto limpiándose la boca con un cepillo, depilándose las cejas y rasurándose. Aunque a veces me parece desagradable, no puedo evitar verlo. No puedo.

Antonina, vendedora de prensa – Zona 10

Un lunes, a eso de las 11 a.m. me acerqué a los carros cuando el semáforo les marcó rojo y avancé de fila en fila. Cuando me volteé hacia un carrito pequeño de color verde que apenas estaba polarizado, noté que la señorita que iba adentro no llevaba blusa. No supe que hacer y cuando reaccioné ya me tenía que mover a la banqueta porque el semáforo había cambiado.

Brenda, vendedora de prensa, Calzada Roosevelt

He sido testigo de dos cosas muy extrañas. La primera fue hace como dos semanas, cuando me acerqué a los clientes durante el semáforo y en uno de los carros, el piloto iba acompañado por dos pavo reales que iban ahí todos apretados, los pobres.

Otra vez vi a un muchacho lavándose los dientes y hasta abrió la puerta en el semáforo para poder escupir  y medio lavar su cepillo con el agua de una botella. No podía creer que se atreviera a hacer eso.

Majo Navajas

Versátil debería de ser mi segundo nombre: me gusta ir a todo tipo de fiesta, a cualquier restaurante y tengo amigos de todo tipo. No paro de construirme, y tengo una pequeña obsesión por conocer nuevos mundos.