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Oricalkos: sonidos sólidos que te volarán la cabeza

A pesar que Carlos Hahmann se dedica a la carpintería, Darvin Cabrera a la publicidad, Daniel Bösche a las relaciones internacionales y el rollo de Rodrigo Luengas es la mercadotecnia, la música los unió. Juntos forman parte de Oricalkos, una banda que desde 2013 le da a Guate un toque de rock progresivo.

En plena grabación de su primera canción titulada Colisión, Daniel y Rodrigo se dieron cuenta que necesitaban agregarle armonía a lo que ya tenían compuesto.

Justo en esos días recibieron un mensaje de Carlos, en su página de Facebook, que decía que los había escuchado y preguntaba si necesitaban un tecladista. Después de 7 meses trabajando en Colisión, finalmente lograron completarla con esta ayuda.

El clic entre los músicos fue tanto que, al finalizar la sesión, decidieron que Chali, como le decían, debía unirse al grupo.

El último Oricalko en entrar a la banda fue Darvin, que también es baterista en Humus Fuga. Él se integró, por recomendación de un amigo en común de la banda, como músico invitado y después de varios toques juntos, encajó bien y se integró formalmente.

Cada músico tiene influencias distintas, pero tocan rock progresivo porque lo consideran un género que no tiene limitantes en cuanto al orden de las composiciones. Pero, ¿qué hay de las limitaciones en cuanto a formar parte de la escena musical en Guatemala?

Esta semana fui a verlos ensayar y me explicaron que la falta de cultura del público y el poco interés hace que la escena no prospere como pudiese, ya que propuestas existen. Sin embargo, para ellos tocar en una banda en Guate significa poder compartir sus gustos musicales con más personas.

Escuchar a Oricalkos es una experiencia llena de contrastes, porque en sus temas se mezclan sonidos graves y agudos que hacen que se pueda apreciar cada instrumento sin que la composición pierda unidad. Cada canción es una montaña rusa que te lleva a picos de éxtasis y luego volvés a estar tranquilo.

En el ensayo noté la buena vibra entre ellos y las ganas que cada uno le inyecta al proyecto. Daniel (guitarra y voces) cierra los ojos mientras lanza acordes que me hicieron llevar el ritmo con la cabeza, Carlos (teclados y coros) lanza las notas agudas, el Yamaha de Rodrigo (bajo) le da una base sólida a la rola y los potentes baquetazos de Darvin (batería) hacen temblar el piso del cuarto.

Daniel me explicó que el enfoque de sus letras es protestar contra las actitudes del ser humano y la autodestrucción que estamos generándonos a nosotros mismos como especie. “Soy presa de la invención de dinero y banalidad, vivo de la infección de esta puta realidad”, puede escucharse en Pandemia, la cuarta canción de Aniemígenal, su primer material discográfico. 

El talento de cada uno y como conjunto los ha llevado a compartir escenario con Extinción, Bohemia Suburbana y la banda puertorriqueña de rock experimental, Baba Gris.

SOMA, TrovaRock, Rock’ol Vuh y Chiribisco han sido algunos de los locales que le han abierto sus puertas a esta banda. En las palabras de Daniel, un toque de Oricalkos es sorpresivo y dinámico.

Actualmente, están grabando su segundo disco y aunque la fecha de lanzamiento aún no está definida, se espera que el material salga a finales de este año. Además, planean visitar el interior del país para seguir expandiendo su música y en la capital sus próximos conciertos serán el 21 de julio en Malabar y el 10 de agosto en el Teatro Nacional.

Para empezar a ambientarte a sus sonidos o prepararte para su próximo toque, si ya sos seguidor, podés escucharlos en Spotify y Deezer. Además, podés seguirlos a través de Facebook o Instagram.

Erick Martinez

Soy amante de los videojuegos y la tecnología. Diseñador y Dj por 10 años hasta que descubrí el mundo de la fotografía. Una Nikon es la óptica que me permite transmitir mi visión del mundo.