HISTORIA-DE-MIEDO

Historias reales de actividad paranormal en Guatemala

Todos ya nos sabemos de memoria las leyendas tradicionales de Guate: el hombre pequeño que toca guitarra y les trenza el pelo a las chavas, la mujer con rostro de caballo y el resto ni hablar. Pero, ¿qué hay de todas las historias que suceden a diario?

A mí me habían contado que en un par de lugares que están en plena capital suceden cosas que vale la pena contar. De esos seleccioné dos: el Cementerio General y la sede de la Cruz Roja Guatemalteca, en la zona 1.

Sin pensarlo mucho, me junté con un cuate y fuimos a ver qué nos podían contar las personas que trabajan en esos lugares.

Cementerio General:

Cuando llegamos no sabíamos para donde agarrar. Caminamos un montón hasta que encontramos el barranco, un sector en el que nunca habíamos estado. Unos zopilotes que volaban en lo alto terminaban de darle sazón a nuestra búsqueda de un buen relato.

Nos topamos con unos mausoleos y me animé a meterme, mientras que mi cuate se quedaba en la entrada. Adentro todo estaba oscuro y había varias tumbas, pero nada fuera de lo normal.

Luego encontramos a dos señores que trabajan en el cementerio y aunque al principio nos hablaron frescos, cuando les contamos sobre qué queríamos hablar, se pusieron tensos, sus facciones cambiaron y no quisieron decir nada más.

Al final encontramos a Alex Fuentes. Él tiene 28 años trabajando como jardinero en el camposanto y a veces hace otro par de labores. Para Alex el día “con más acción” es el 1 de noviembre, día de Todos los Santos.

Hace 5 años él trabajaba a la orilla del barranco como a las 7:30 de la noche, en lo que le hacía tiempo a otro compañero. Nos cuenta que cerca de donde estamos hay una pila, mientras señala con el dedo. “Empecé a escuchar que el agua chocaba contra el suelo y el sonido de una palangana como topándose con piedras. Cuando me asomé pude ver una silueta negra bañándose.

No puedo decir si era hombre o mujer. Empecé a asustarme y con mi compañero le gritamos “Chimba”, porque así le decimos a otro amigo que acostumbra a bañarse ahí en la tarde. Nunca se volteó, nos aterrorizamos y salimos corriendo. Después solo caminábamos ligero, pero empezamos a sentir que nos seguían. Cuando volteamos, vimos a un hombre alto que usaba sombrero y una chaqueta que le llegaba a las rodillas.

Mientras corríamos volví a voltear a ver y ya no había nadie. Al final uno que trabaja aquí termina conviviendo con los espíritus”, relata Alex.

 

Cruz Roja Guatemalteca:

Llegamos a eso de la 1:30PM y Marielos Rossell, Joseline Francia y Carlos Quistan nos recibieron en el área de comunicación.

El lugar, antes de funcionar como oficinas centrales de la Cruz Roja, fue la cárcel Santa Teresita y mucho antes, el Convento de monjas Carmelitas Descalzas.

Carlos asegura que escuchar risas, pasos y ver la sombra de un hombre traspasar las paredes son acontecimientos casi cotidianos para quienes trabajan en el edificio.

Además, nos contó que en un convivio todos los trabajadores estaban dentro de un salón y repentinamente entró un globo de helio, pero como era hora de karaoke nadie le puso mayor atención.

Poco a poco se fueron dando cuenta que el globo rebotaba de un lugar a otro, a pesar que adentro no corría aire. Al llegar a una baranda, en vez de topar, la esfera la cruzó y ahí se dieron cuenta que lo que estaba pasando no era normal.

“Lo más raro es que por la forma en la que el globo se movía la pita tendría que haber estado en línea recta, pero no era así. Se veía como si un niño lo hubiese llevado todo el tiempo”, nos explica el trabajador, mientras que se queda pensativo, como recordando aquel espantoso momento. Sus compañeras solo mueven la cabeza para decir que estaban de acuerdo con la versión que Carlos nos contó.

Yo pensé que en la Cruz Roja la gente sería más reservada con estas historias, pero no. Cuando Carlos terminó de hablar, Marielos nos dio un recorrido por donde suelen ocurrir la mayoría de las actividades paranormales. El espacio es un dormitorio lleno de literas en donde se duermen los trabajadores de las sedes del interior del país que a veces vienen a capacitarse a la capital. Antes, esta área era donde dormían las monjas.

Ahí nos encontramos a Irma Pop y Karen Quezada. Ellas trabajan en un proyecto de recuperación de tejido social y usualmente salen a las 5 de la tarde, y nunca habían presenciado algo fuera de lo normal, hasta que hace unas semanas, cuando se quedaron hasta las siete de la noche, eso cambió.

Cuando al fin terminaron de trabajar, Irma guardó sus cosas en su cartera, incluyendo el celular y Karen asegura que la vio haciéndolo. Estaban a punto de cerrar la oficina cuando Irma quiso confirmar que llevaba todo y cuando lo hizo, notó que su celular ya no estaba. Llamaron a su número desde el teléfono de Karen y empezó a sonar, pero no estaba en su cartera, sino acomodado en el escritorio de otra compañera.

Las únicas que habían estado en la oficina durante las últimas dos horas eran ellas.

En lo personal me encanta todo este rollo de lo paranormal y aunque nunca me han espantado, no dejo de creer. Al escuchar cada historia de las personas me arralé y me cuestioné: ¿cuántas más habrá por contar? ¿quiénes serán esas almas? y, sobre todo, ¿algún día tendré la oportunidad de vivirlo?

Fuentes: Relato de Alex Fuentes, jardieron del Cementerio General de Guatemala; Relato de Carlos Quistan,  Marielos Rossell, Joseline Francia, Irma Pop y Karen Quezada, trabajadores de las oficinas centrales de la Cruz Roja Guatemalteca

Antonio Pineda

Me dicen Tony y soy la persona más distraída que ha pisado la tierra. Mi debilidad son los instrumentos, Pink Floyd, la fotografía y el cine de terror.