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Cómo es ser embalsamador en Guatemala

El Dr. Lacape nos cuenta que sus experiencias más difíciles incluyen embalsamar a su padre, a su madre y a dos de sus hijos.

Cuando muere una persona casi nadie se pone a pensar qué pasos se deben realizar para que sea preparada y llevada a su lugar de descanso.

Muchos han oído hablar de un embalsamador y lo primero que se piensa es que es quien se encarga de extraer todos los órganos del cuerpo para luego maquillarlo.

Pero, ¿qué es lo que realmente hace un embalsamador y, lo más importante, quién puede haer este tipo de trabajo? Nunca había conocido a uno, empecé a preguntar entre mis conocidos y al no encontrar a nadie me comuniqué con Funerales Reforma. Así pude acordar una entrevista con el Dr Mario Lacape.

Quedamos para un martes en la mañana. Su oficina está ubicada en la zona 9 y cuando llegué me indicaron que me dirigiera al quinto nivel. El elevador del edificio es tan antiguo que uno tiene que abrir la puerta con sus propias manos. Cuando me bajé de él sinceramente me sentí un poco aturdido. Estaba tan concentrado en que tenía que llegar puntual y conseguir la información necesaria que no pensé en quién estaría esperándome. Me hice la idea de que sería una persona alta y de pocas palabras.

Mis pensamientos fueron interrumpidos por una secretaria muy amable que me condujo hasta una puerta de madera. Ahí me recibió el Dr Lacape. No me había equivocado: es un hombre alto, de pelo blanco y ojos claros.

Me pidió que me sentara y conforme la plática avanzaba, mis pensamientos se quedaron a un lado y empecé a sentirme a gusto.

Comenzó contándome sobre sus estudios realizados en la universidad de Cincinnati, Ohio, en la carrera de Director Funerario y Embalsamador, en 1972.

En esa época, los encargados de realizar este trabajo eran los médicos forenses, pero sus conocimientos en esta labor en específico eran realmente precarios. Al enterarse de la escasez de este tipo de servicios en Guatemala, Lacape vio una oportunidad.

Antes de ingresar a la universidad recibió algunos comentarios negativos sobre la carrera debido a los miedos y prejuicios originados por la ignorancia. Aun así, decidió continuar con su objetivo gracias al apoyo de su familia.

Para poder conocer el cuerpo humano y saber qué hacer en cada caso de embalsamamiento, Lacape cursó tres años en esa universidad y su programa de estudios incluía clases de anatomía cardiovascular, química, fisiología, infectología y microbiología.

Para muchas personas esta carrera puede parecer rara, pero a pesar de esto, sí existen personas interesadas en ejercer esta profesión y prueba de ello es que el Doctor ha realizado distintos seminarios por toda Suramérica, Estados Unidos, España y Centroamérica. De hecho, recientemente inauguró la carrera de Tanatopraxia en Brasil.

Los retos

Durante su carrera, Lacape se ha encontrado con varios retos.

Uno de los más complejos fue realizar el embalsamaje de 35 personas que fallecieron en un accidente en una avioneta que se dirigía de la Ciudad a Petén. También ha prestado sus servicios a diferentes personalidades de Guatemala. “Tuve a un alto miembro de la iglesia quien murió violentamente y tuve que realizarle una restauración del rostro”, comenta el doctor. En esa ocasión realizó un trabajo sumamente preciso que le tomó alrededor de 3 horas. El cuerpo debía verse intacto ante las cámaras.

Cuando nota que me sorprendo de la cantidad de tiempo invertido en el trabajo, el doctor agrega que existen procesos más precisos, como el de una persona que murió por quemaduras cuya restauración puede llevar hasta 5 días.

Cuando le pregunté cuál había sido su mayor reto, nervioso, con los ojos cristalizados y las manos inquietas, me dijo que los casos más difíciles que realizó durante toda su carrera, fue embalsamar a su padre, a su madre y a dos de sus hijos.

“Si ya de antemano perder a un ser querido es difícil, embalsamarla es doblemente difícil. Sin embargo, también creo que es doblemente satisfactorio porque estás cumpliéndole a las personas que más quieres”.

 

 

Una profesión estigmatizada

La mayoría de personas piensa que el embalsamamiento consiste en abrir un cuerpo y extraer los órganos y las vísceras. Lacape me explica que en Latinoamérica se decidió cambiar el nombre de embalsamamiento a tanatopraxia para poder eliminar los prejuicios que se desarrollan alrededor del tema.

Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra tanatopraxia proviene de dos voces etimológicas: tanato, del griego Thánatos, que significa dios de la muerte y praxía, que proviene de la palabra acción y la define como “técnica de conservación temporal de los cadáveres”.

Para Lacape, ser embalsamador es “poder darle la tranquilidad a los familiares que perdieron a un ser querido y para que lo recuerden de una buena manera. Con esto se les puede evitar un trauma psicológico”.

Este proceso inicia en una habitación que contiene una sala de descanso, un baño privado y 4 mesas de embalsamar en donde recuestan los cuerpos. El primer paso es lavar el cuerpo. Esto se hace para ver qué características presenta y así determinar qué proceso se utilizará en el embalsamado.

Después, el profesional inyecta una solución acuosa en el sistema arterial por medio del sistema venoso y drena una cantidad similar del contenido sanguíneo. A través de químicos se cuagula la proteína del cuerpo, evitando el proceso de descomposición.

La solución también le devuelve el color natural a la piel. Al momento de fallecer, las personas experimentan una lividez cadavérica, que es cuando la sangre se gravita hacia los capilares inferiores y el cuerpo presenta una palidez en la piel, producto de la falta de circulación.  La sangre contiene un compuesto llamado Hematina, que es la encargada de darle color a la piel.

Después de realizar esto, se aspira la cavidad torácica y abdominal para extraer gases, líquidos, materia fecal y materia purulenta o pus. Todo se substituye por una inyección de fluido de cavidad para controlar la descomposición.

A diferencia de lo que las personas creen, en un embalsamamiento no se pueden retirar las vísceras de una persona fallecida, ya que puede necesitarse un examen de necropsia posteriormente.

Por último, se viste a la persona según los requerimientos de la familia y según la solicitud, se aplican cosméticos externos para retocar al cuerpo y que pueda verse bien.

 

¿Qué efecto tiene practicar la tanaxopraxia a nivel psicológico?

En el estudio Bienestar psicológico de personas que laboran en capillas funerarias, la psicóloga clínica Gabriela Noriega, expone que “los embalsamadores muestran un nivel muy alto de bienestar subjetivo, material y laboral”. Este resultado se refleja en una encuesta realizada a 30 colaboradores en diferentes áreas en capillas funerarias.

Para realizar su estudio, la investigadora se basó en una serie de indicadores que reflejan el bienestar con el que viven los trabajadores. La confianza y alegría respecto a lo que una persona realiza (bienestar subjetivo o psicológico), la realización que le provoca recibir ingresos y lo que estos le pueden producir (bienestar material) y cómo se siente una persona en su ambiente de trabajo (bienestar laboral), fueron sus medidores.

En comparación con los trabajadores de las áreas de asesoría de familia y directores de servicio, las personas que laboran en el departamento de tanatopraxia presentaron el mayor nivel de bienestar subjetivo, ya que presencian la muerte desde una perspectiva económica, y ven el cuerpo como un objeto.

Al final, Noriega concluyó que los empleados se encuentran a gusto con la vida que llevan y no se ven afectados por su ambiente laboral.

Definitivamente, ser embalsamador no se limita a trabajar con cuerpos sin vida. Esta carrera tiene un lado humano que busca que las personas puedan despedirse adecuadamente de un ser querido y tener un recuerdo que no represente un trauma psicológico de cuando lo vieron antes de darle el último adiós.

 

 

 

Fuentes: entrevista realizada al Dr. Mario Lacape, Vice-Presidente Corporativo en Corporación Reforma; Diccionario de la Real Academia Española. www.rae.es; Tesis “Bienestar psicológico de personas que laboran en capillas funerarias” por Gabriela Noriega Beneke, enero 2012.

 

 

Erick Martinez

Soy amante de los videojuegos y la tecnología. Diseñador y Dj por 10 años hasta que descubrí el mundo de la fotografía. Una Nikon es la óptica que me permite transmitir mi visión del mundo.

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